Miguel Ángel Rodríguez Muñoz
El toro bravo de lidia, genuinamente español, portugués, y francés.(Natural, puro, sin mezclas, y legitimo).
Sus libros

El misterio del acuario de Lydia
Lydia, una niña de siete años de la mágica ciudad de Toledo, sueña con tener un acuario lleno de peces de colores. A través de su ahorro y el apoyo de sus abuelos, Lydia aprende sobre el cuidado de los peces y la importancia de la responsabilidad. Este relato narra sus aventuras y descubrimientos en el camino hacia su sueño.

Policía
Obra compuesta por tres relatos cortos de ficción diseñados como ejercicio reflexivo para jóvenes. A través de casos prácticos sobre justicia, delincuencia juvenil y valores éticos, el autor invita al lector a asumir un rol activo de juez y policía para valorar conductas humanas, fomentar el sentido de la responsabilidad y promover la reinserción social en el contexto de la sociedad española actual.

Mi abuelo fue mayoral
El abuelo cuenta a sus dos nietos cómo uno de tantos toros de lidia es criado en una de las escasas ganaderías españolas, el proceso tan riguroso y complicado que siguen los animales hasta que por fin un ejemplar consigue llegar a la plaza de toros para ser lidiado y allí poder demostrar su trapío, su casta, su bravura, su nobleza y otras cualidades que posee el toro bravo. El viejo mayoral les cuenta todo lo referente a su: – Nacimiento. – Primeros pasos. – Trashumancia. – Desahijado. – Herradero. – Tienta. – Acoso y derribo. – Encastes y embarques. – Los chiqueros y el sorteo. – El traje de luces de los toreros. – El paseíllo. – La salida del toro y su recibimiento. – Primero, segundo y el tercero de los tercios. – Trofeos y vuelta al ruedo. – La muerte o el indulto del toro.

Digamos que... ¡hablo de ti!
Hoy he visto —mejor no recordar el lugar, el día, ni la hora— completamente sorprendido, incrédulo y alucinado, las imágenes que transmitían en el televisor de cómo dos padres se agredían mutuamente en un campo de fútbol, así como otros padres y madres presentes que pretendían separarlos, imponer paz, y todo ello ante la atenta e inocente mirada de sus propios hijos pequeños.
–¿Qué pensarían sus hijos en aquellos momentos?
–¿Qué imagen es esta?
–Creo que esto… no es deporte.
–Esto… no puede ser fútbol.
–Esto… tiene que ser otra cosa.
