
Miguel González Martos
Miguel González Martos (Granada, 1951) es hijo de familia
numerosa, cálida y humilde. Estudió Filosofía y Teología
como seminarista claretiano. Es diplomado en Magisterio,
licenciado en Pedagogía, máster en Enriquecimiento
Cognitivo y máster en Inserción Sociolaboral. Casado
y padre de dos hijas. Trabajó en la enseñanza pública
como maestro, y en la coordinación provincial de la
Educación Compensatoria en Granada. Durante cinco
años fue coordinador municipal de acciones integrales
en Cartuja, La Paz y Almanjáyar. Y después, Gerente
Provincial del Plan de Barriadas de Actuación
Preferente en Granada y concejal socialista en el
Ayuntamiento de la capital.
Su inquietud poética nació durante la adolescencia. En
su juventud perteneció al Grupo Redondel, vinculado al
movimiento granadino Maniesto Canción del Sur, y
publicó en las revistas Redondel, Naceres y Anuteba. En el
año 2007 vio la luz su primer poemario, Cuadernos de
bitácora, y en el 2010 publicó el segundo, Alas de arena.
Ha presentado sus poemas en el Festival Internacional
de Poesía de Granada (FIP 2012 y 2013). Colabora
habitualmente en la revista granadina Entre Ríos.
Su libro

De peatones y náufragos
El poeta Miguel González Martos entra en lo que llevo años llamando «literatura sumergida», integrada por aquellos autores que, pese a su evidente calidad, no están en los circuitos literarios más habituales. Con una voz mesurada, curtida por mil lecturas y sometida a la disciplina de la reexión constante, maniesta en De peatones y náufragos cuanto ya se vislumbraba en Alas de arena, su anterior obra: el compromiso con el ser humano a lo largo del camino que es la vida. Y usa para ello un lenguaje sencillo, comprensible para cualquier lector, que se convierte en compañero de viaje ?primero peatón, luego náufrago? y en cómplice del poeta. La realidad que muestran estos poemas, su emoción contenida pero rotunda, revelan la meditación profunda de un hombre que, desde la madurez y la mirada sagaz que la acompaña, sabe interpretar los signos de la vida auténtica para seres normales. Más aún: se la bebe a sorbos lentos cada día, mientras se cuestiona cómo hay gente a quien no le conmueve el dolor ajeno. De peatones y náufragos no es solo un libro. Es la manifestación de la verdad de Miguel, de su forma honesta de ver y estar en el mundo. De ser persona en el sentido más completo de la palabra.
