
Miguel Herrero Uceda
Escritor, divulgador, conferenciante, doctor ingeniero y naturalista comprometido con la defensa del medio ambiente y la conservación de los saberes tradicionales de la cultura rural. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Colaborador de proyectos para la regeneración y creación de nuevos bosques. Asiduo divulgador en diversas revistas, periódicos y programas de radio.
Impulsor de la filosofía natural arboterapia, Miguel Herrero ha organizado en los últimos años talleres de arboterapia para combatir la ansiedad, la insatisfacción y el estrés que genera el mundo moderno y devolver el sentido positivo de la vida.
Gracias a su dedicación y amor a la naturaleza y a la cultura rural ha escrito los libros "El alma de los árboles" (2005, ampliado en 2008), "El bosque de la Calma" (2009), "Arboterapia" (2017). En colaboración con Elisa han escrito "Extremadura en el corazón" (2011), "La mirada de los bosques" (2011), "Mi Extremadura" (2012), "Vive la Fiesta del Árbol" (2017), y la serie de relatos vinculados a los saberes tradicionales "Ceborrincho" (2013) y "Mamaeña" (2015). Participó en la redacción del libro "Natura 2000, una oportunidad para todos", un proyecto de la Junta de Extremadura que es presentó en la Asamblea regional en 2017.
Su libro

Mi Extremadura
Mi Extremadura nos habla del amor a la tierra que nos ha visto nacer, de la cultura rural, del entorno natural y de los aconteceres a lo largo de un año, tanto en la vida del pueblo, como en las labores del campo y en el mundo pastoril. Constituye una enciclopedia etnográfica de la Cultura Rural extremeña, incluye: - Costumbres y fiestas - Historias y leyendas - Habla, expresiones y glosario de palabras - Paisajes - Cuadros informativos - 24 Recetas tradicionales de cocina - Canciones populares, notación musical y letra - 26 Grabados a toda página - Más de 500 dibujos de herramientas, utensilios, etc. Es un libro de entretenimiento y de divulgación. Un canto a la Cultura Rural, al mundo natural, a una forma de vida sencilla y sincera que el ajetreo del hombre industrializado, inmerso en las sucesivas crisis que él mismo ha generado, está olvidando, pero que subyace en la esencia de nuestra cultura.
