Nietzsche
Sus libros

Sobre el porvenir de nuestras escuelas
Basándose, «como un augur, en las vísceras del pasado» para adivinar el futuro, estas conferencias escritas por Friedrich Nietzsche en 1872, a los veintisiete años, cuando era todavía profesor en Basilea, contienen algunas de las afirmaciones más radicales y revolucionarias contra el sistema de la cultura moderna jamás enunciadas. En ellas su autor se propuso hacer explícito el nexo entre la educación escolástica y el uso que la sociedad hace para sus propios fines del trabajo intelectual, así como revelar el propósito de explotación que subyace en el deseo por difundir la cultura. Nietzsche centra sus dardos en el historicismo, atacado aquí como el maligno encanto que consigue «paralizar» los esfuerzos e impulsos de la cultura por aproximarse a la «ambigüedad de la existencia»

El origen de la tragedia
Opera prima de Friedrich Nietzsche, El origen de la tragedia es una obra intrépida y chispeante, llena de arrojo intelectual y entusiasmo juvenil, que desconcertó y fue malinterpretada por sus contemporáneos. El propio Nietzsche la calificó quince años después como un libro imposible por la ambigüedad de su estilo. En ella, el joven catedrático universitario de Filología Griega enfocaba un problema en apariencia de corte académico y filológico como el de los orígenes de la tragedia griega. Pero lo hacía con tal audacia en su planteamiento, que su tesis traspasaba los límites de la filología clásica para ofrecer una visión metafísica y existencial del arte como producto de la tensión, la alternancia y la fusión de dos principios opuestos: lo apolíneo y lo dionisíaco, luz y oscuridad, razón e instinto, serenidad y embriaguez, orden y caos. El resultado fue una obra fascinante, notablemente híbrida y con una temeraria capacidad imaginativa, construidacon datos filológicos y arqueológicos pero vivificada de un extremo a otro por un empeño filosófico. En todo caso -escribió su autor- aquí habla una voz extraña, el apóstol de un dios desconocido, pertrechado provisionalmente con el birrete de doctor; habla aquí el espíritu repleto de exigencias nuevas y aún inominadas, una memoria hinchada de interrogantes, de observaciones, de obscuridades; aquí habla algo como un alma mística, un alma de ménade que, atormentada y caprichosa, y casi irresoluta sobre si debe escaparse o entregarse, balbucea en cierto modo un extraño lenguaje.

El ocaso de los ídolos
«Este escrito, de poco más de ciento cincuenta páginas, de tono alegre y fatal, como un demonio que ríe [?], es un libro absolutamente excepcional; no hay nada más sustancioso, más independiente, más demoledor, más malvado. Si alguien quiere formarse brevemente una idea de cómo, antes de mí, todo se hallaba cabeza abajo, empiece por este escrito. Lo que en el título se denomina «ídolo» es sencillamente lo que hasta ahora fue llamado verdad. El ocaso de los ídolos, dicho claramente: la vieja verdad se acerca a su final». Así escribió Nietzsche sobre este libro en Ecce homo. Furiosamente denostado o alabado, y casi siempre mal interpretado, el autor de El ocaso de los ídolos lanza al lector la terrible sospecha de que quizás detrás de toda la acción humana, incluidas las moralmente más encomiables, se oculta el resentimiento de los débiles contra los más dotados para la existencia.

Así habló Zarathustra
Para el propio Nietzsche, Zarathustra fue una sorpresa: el dijo que “le asaltó”, y, tras de algún fugaz presagio, lo fue escribiendo en cuatro distanciados accesos febriles de unos diez días, en medio del contexto de su habitual estado de ánimo. Y suá “hijo Zarathustra” parece haber cobrado una vida independiente cuando luego acude a el: es un “otro yo”, energico, señorial, arrebatador, capaz de “poseerle” otra vez cuando lo rememora en su libro final; un extraño genio proclamador de una fe tan inaudita como la del Eterno Retorno, que Nietzsche no es capaz ni de mencionar ―y menos explicar― cuando se le pasa el trance zarathustriano.

La gaya ciencia
La gaya ciencia es un compendio de todo el Nietzsche librepensador. A partir de la idea liberadora de que la vida ha dejado de ser una obligación. Nietzsche se interna con alegría y ligereza en los terrenos pantanosos de la ciencia. la moral y la religión para sacar a la luz su significado arrinconando la seriedad. Después de rechazar la razón como guía del conocimiento. el filósofo alcanza un estado de libertad de pensamiento en que es posible reírse de uno mismo: es la ceremonia en que la risa encuentra la sabiduría. A través de este pensamiento juguetón se van desgranando algunos temas que el filósofo tratará en sus obras posteriores: la muerte de Dios. el amor fati y el eterno retorno de lo mismo. así como el personaje de ficción que se asocia a su filosofía: Zaratustra.

El ocaso de los ídolos
Una obra subversiva que condensa lo más relevante del pensamiento del filósofo alemán. «Combatir los instintos: ésta es la forma de la decadencia; tanto como dure la vida, será la felicidad igual a instinto.»Este libro constituye una de las mejores vías de acceso al pensamiento de Friedrich Nietzsche. Se trata de una obra de madurez que presenta una síntesis de algunas de sus ideas más importantes. Furiosamente denostado o alabado, y casi siempre mal interpretado, el autor lanza al lector la terrible sospecha de que quizá detrás de toda acción humana, incluidas las moralmente más encomiables, se oculta el resentimiento de los débiles contra los más dotados para la existencia. «Un libro absolutamente excepcional: no hay nada más sustancioso, independiente, revolucionario y maligno. Si alguien quiere hacerse brevemente una idea de cómo, antes de mí, todo estaba boca abajo, que comience por leer este escrito. Lo que el título refiere como “ídolos” es, simplemente, lo que hasta ahora ha sido llamado verdad. Ocaso de los ídolos quiere decir: fin de la vieja verdad.»
