Oliván
Sus libros

Nocturno casi
«Magnética, la noche nos acerca a cuanto oculta», dice un poema de este libro, y nos «enseña sus indicios.» Esos indicios son los mimbres con los que se tejen los poemas de Nocturno casi. La poesía de Oliván indaga y reflexiona a través del lenguaje, y renovando imágenes y asociaciones se adentra en algunas perplejidades de lo real. Sus versos nos abren la trastienda, muestran la cara oculta, el reverso, de algunas experiencias que sólo la poesía puede nombrar. Dividido en tres partes («Ardua trama», «Tocar extremos» y «Visión nocturna»), el libro desentraña esos enigmas y los dota de un sentido, que es vital y se revela metafísico. Y así, en la serie que con coherencia han establecido Puntos de fuga y El libro de los elementos, sus libros anteriores, este Nocturno casi culmina la trayectoria del autor y se nos presenta como su obra más madura y profunda.

Para una teoría de las distancias
La mirada indagadora de Lorenzo Oliván define y singulariza su voz, y propone una aventura de conocimiento hecha de iluminaciones y revelaciones. Su poesía se adentra en las perplejidades de lo real y profundiza en la pulsión metafísica de una lírica sólida y que no duda en recorrer las vastas extensiones de la creatividad. Una poesía formalmente desposeída de estructuras complejas, pero que interpela al lector con una gravedad conceptual sin parangón en la escritura poética de nuestros días. «No hay otro poeta similar a Lorenzo Oliván hoy en día. Su personalidad es única, su talento lo es, su sensibilidad y sus logros lo son.», Martín López-Vega, El Cultural de El Mundo

Los daños
Poeta ineludible con una amplia obra reconocida y premiada, Lorenzo Oliván explora en Los daños nuevos caminos, lo que anuncia que estamos ante un título clave en su trayectoria. Si la poesía, como decía Jose Hierro, es un tónico, los poemas de Los daños alcanzan una función testimonial, acompañan frente a un sentimiento general de fractura, duelo y desconcierto. En un contexto en el que las distancias han marcado nuestras vidas, todos hemos necesitado volver sobre las raíces y los vínculos, un poco más enredados en el laberinto de quienes somos. El poeta no elude la orfandad, la angustia ante la perdida de lo que amamos y los silencios de lo que no acierta a comunicarse. Por eso se puede afirmar que estos versos aspiran a una catarsis y a un vertigo de empatía entre la voz que nos habla y la del lector.
