Pilar Gonzalbo Aizpuru
Sus libros

La sociedad novohispana:
Esta obra trata de desmantelar algunos de los prejuicios dominantes en la visión de la historia del México virreinal y de advertir acerca de la forma en que éstos han contribuido a distorsionar la imagen del pasado

Amor e historia. La expresión de los afectos en el mundo de ayer
Los textos reunidos en este volumen se refieren a múltiples concepciones del amor, aunque inevitablemente predominen los referidos a la reminiscencia medieval del amor que hemos perpetuado como relación sentimental de una pareja. Pero también hablamos del amor o de la falta de amor fraterno y filial, del amor al arte y a la ciencia, al mar y a Dios. En varios de los capítulos queda implícita la referencia al criterio aristotélico de la amistad como expresión perfecta del amor, mientras que tampoco olvidamos los otros amores ocasionales.

Espacios en la historia:
¿Qué importancia tienen los espacios en la historia? Sin duda hay un lugar en que realizamos nuestro trabajo, disfrutamos nuestros momentos de ocio y de descanso o convivimos con amigos, parientes y colegas. Los historiadores reconocemos la necesidad de situar los acontecimientos que reseñamos en el sitio que les corresponde, pero tenemos el compromiso de definirlo por algo más que unos límites geográficos, ya que un mismo contorno territorial puede acoger, según el momento y la voluntad de sus ocupantes, una escuela o una cárcel, un lugar de culto o un burdel, un taller o un arsenal... Pero además hay épocas en que los seres humanos se sienten más o menos cómodos en determinados espacios, buscan identificarse con el que corresponde a su ámbito cultural, y si no lo encuentran lo crean. Cuando hablamos de cultura nos referimos a todo aquello que es expresión de la conducta humana. Por lo tanto, los espacios sociales son creados o modificados por individuos y comunidades, con su inseparable carga de creencias y costumbres, de tal modo que se puedan identificar los valores que predominan, las aspiraciones de quienes los habitan, las rutinas de comunicación y los derroteros de superación o retroceso en las relaciones de convivencia. Por eso más que de territorios, en este libro hablamos de espacios culturales, sociales y afectivos.

Los muros invisibles
Los ideales de feminidad, de familia y de vida hogareña fueron desacreditados por la realidad mediante inconsistencias y contradicciones. Precisamente esas contradicciones son las que hablan de lo cotidiano: frágiles doncellas responsables de numerosa familia, buenas cristianas que gozaban relaciones prohibidas, analfabetas que regenteaban prósperos negocios, esposas golpeadas y otras golpeadoras de sus cónyuges... son ejemplos de la complejidad de la sociedad novohispana y de la influencia de las mujeres en esa sociedad.

Conflicto, resistencia y negociación en la historia
En este libro se aborda la problemática del conflicto, la resistencia y las negociaciones desde muy diferentes escenarios y grupos sociales: las relaciones familiares, el amor romántico y su rompimiento, los enfrentamientos étnicos, la educación, las servidoras domésticas o bien las pelonas que retaron a una sociedad masculina.

Hablando de historia.
Con este volumen inicia la serie Historia-teoría y método: aproximaciones a teoría y métodos de la historia que proporcionan al estudiante instrumentos para la investigación y permiten al lector curioso entender los cauces del estudio y la razón de las preguntas que encaminan la búsqueda. Para interpretar los datos, el relato o las anécdotas, se requiere plantear cuestiones y aplicar categorías apropiadas a cada situación, porque lo que no buscamos ni presentimos puede pasar inadvertido, mientras que aquello que nos preocupa aparece en testimonios que, ante una mirada superficial, parecerían irrelevantes.

La historia y lo cotidiano
Los artículos que integran este volumen dan testimonio de fuentes que habían sido desdeñadas y de búsquedas de sentimientos habitualmente ignorados. En esta nueva nave de los locos en la que nos hemos embarcado ahora, caben por igual los modestos vecinos de un complejo multifamiliar y las testas mitradas de quienes ostentaron el poder de la Iglesia; nos sorprenden las debilidades humanas y nos identificamos con las calamidades y los conflictos. Es la historia que nos resulta familiar porque trata de vidas comunes y del acontecer de todos los días.

Seglares en el claustro
En la Nueva España, la religión dictaba las normas de comportamiento; la vida monástica era vista como modelo ideal y el internado de las niñas en conventos aseguraba su virtud y su buena educación. Muchas internas pasaban a la adolescencia y a la edad adulta sin que les llegara el remedio de un marido que las sacase de su encierro, y buscaban pretextos para salir, mientras que otras, cuando en el siglo XVIII se decretó su salida al mundo, sufrieron miedo, soledad y desamparo. La colección La aventura de la vida cotidiana está orientada hacia el público interesado en la historia de la gente común, así como en las anécdotas y circunstancias que han contribuido a formar nuestras costumbres, nuestra cultura y nuestro mundo

Historia de la educación en la ciudad de México
La ciudad de México ha cambiado de tamaño, de fisonomía y de organización desde la llegada de las primeras tribus. De una isla rodeada de agua se ha convertido en una mancha urbana que, durante la temporada de lluvias, está bajo el agua. Antaño el edificio más alto era una pirámide; hoy compite un rascacielos con otro. Dentro de las familias, las diferencias son menos pronunciadas, a pesar de los ocho siglos transcurridos. ¿Cómo canalizar el brío de los jóvenes, de modo que reproduzcan la estructura social, política y religiosa de los mayores? En la sociedad prehispánica, una disciplina rigurosa preparaba a los aptos para la guerra, el sacerdocio o el gobierno. Con el respeto debido a los dioses, los gobernantes y los ancianos, el resto de la población se afanaba en la agricultura y el comercio. En tiempos del virreinato, educar significaba aprender a conducirse de acuerdo con las normas de buen cristiano y leal súbdito, y tener conciencia del lugar que le tocaba a cada quien. El México independiente se dio con la revolución industrial, así que los citadinos debían ser puntuales a las puertas de las fábricas, buscar el mejoramiento material y a la vez conservar la moral cristiana, única, se creía, que ponía un freno al vicio y al caos. El individualismo del siglo XX, el aprender haciendo y ser útil a la sociedad y al Estado daba un giro al sentido de mandar a los niños a la escuela. Con esta obra se recorre todos los momentos, trata de explicarlos, ligarlos, contrastarlos y diferenciarlos, con el fin de hacer más profunda nuestra comprensión de los retos educativos actuales.

Honor y vergüenza.
La palabra honor está en desuso; hay quien cree que el honor desapareció y que estamos mucho mejor sin él, si bien no hay que olvidar que el honor competitivo, como reconocimiento a méritos académicos o artísticos, sobrevive con independencia de la moral. Lo que es indiscutible es que la vergüenza, su compañera inseparable, sigue existiendo. Cualquiera que sea su interpretación, nuestras sociedades crean códigos que se sostienen sobre patrones de conducta y expresión de sentimientos. En esos patrones, el honor funciona como eje en torno al cual giran las tendencias fundamentales del comportamiento. Aunque en diferentes épocas no se haya usado la palabra, siempre ha existido y subsiste hasta hoy, al menos en varios niveles de la intangible jerarquía social, del orgullo o de la responsabilidad de compartir un código de conducta, lo cual nos permite pensar que somos mejores o peores en función de un paradigma que, en definitiva, equivale al honor. Para nuestros antepasados de hace trescientos o cuatrocientos años, era meritorio morir por defender el honor y no faltaba quien considerara la deshonra peor que la muerte, pero nadie habría podido exhibir el texto de una ley suprema que lo exaltara ni la tasa de lo que se pagaría por su pérdida. Lo que entendía cualquiera y lo que preservaron abundantes documentos fue el temor a la deshonra o la vergüenza que la acompañaba.

Mulato Miguel. Entre amigos y demonios.
Miguel de la Flor fue un joven mulato esclavo, como tantos otros, que vivió, sufrió y, a veces, también gozó en la compleja sociedad provinciana de Oaxaca en el siglo xvii. No sabríamos nada de él si no hubiera sido denunciado ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición por quienes eran sus amigos y compañeros de entretenimientos. Es tiempo de que conozcamos a estos antepasados nuestros que no sufrieron la iniquidad del trabajo forzado en las plantaciones, pero que tampoco eran considerados iguales a quienes ellos creían sus amigos. Miguel fue lector inteligente y autor imaginativo que copió y recreó autos y comedias o los inventó, según su inspiración. Fue piadoso a su manera y cobarde, como cualquiera que se enfrentase al más temible tribunal.
