Poli Délano
Sus libros

Afuera es noche
Me hubiera gustado ser como ese personaje de un cuento que leí en época lejana. Al salir de la cárcel, un hombre ya viejón se mete en una iglesia para capear el frío navideño en una calle de Manhattan, y al escuchar los himnos celestiales que entona el coro polifónico, descubre que la vida es bella, todo lo humano se le revela divino, por lo que toma la decisión de convertirse en otra persona, alejarse del mal, no robar nunca más ni desear a la mujer del prójimo, desterrar de su quehacer las pillerías y las trampas, perseguir como única meta la virtud, y entonces camina maravillado por las calles de la ciudad. Me gustaría ser como él y que mi ciudad fuera como esa ciudad del cuento. Pero eso yo no lo lograría ni en mil años. Menos en Santiago. Al parecer, crucé hace un buen rato el punto desde el cual no hay retorno. No quiero decir que mi alma albergue una dosis excesiva de perversidad. Lo que pasa es que se infiltró en mi sangre una tendencia irrefrenable a los vicios, y mi voluntad es poca cosa para oponérsele

Un ángel de abrigo azul
Los personajes protagónicos de esta nueva novela de Poli Délano son escritores ligados al Instituto Pedagógico de los años 50 (siglo veinte, cambalache) y a las enseñanzas de maestros exteriores a la universidad. Nutridos de la savia latinoamericanista del Canto General, más que la edad, los une la afinidad ideológica y la pasión de escribir y reflexionar, en una época convulsionada por la Guerra Fría que envuelve al mundo y cuyas repercusiones y secuelas se viven en Chile. Con el trasfondo santiaguino del estallido social del 2 de abril de 1957, y de las primeras tomas de terrenos emprendida por trabajadores que sobrevive en condiciones misérrimas, se cruzan los amores, las ideas y afanes de este grupo que han formado el poeta Jorge, el profesor y novelista Rubén, los jóvenes narradores Rolando y Manuel, y Lucho, el muchacho pensador amante del tango, grupo que además participa con frecuencia en las apasionadas veladas en la casa ñunoína y generosa del compositor Roberto Falabella, apodado en la época como el Mozart chileno. Una década que termina sacudida, en la cronología de la política mundial, por el sismo de la revolución cubana, 1959, y en Chile marcada por la devastadora catástrofe natural de Valdivia en 1960.
