Pynchon
Sus libros

La subasta del lote 49
Un buen día, la señora Edipa Maas se entera de que ha sido nombrada albacea de una inmensa fortuna por su ex amante Pierce, un millonario californiano. Una serie de sorprendentes coincidencias la pondrán sobre la pista de un delirante misterio en el que se cruzan personajes tan estrafalarios como su marido, Mucho Maas -aficionado al grupo británico Dick el Sucio y los Volkswagen, pero en cuyo exito no cree-, el doctor Hilarius -un obseso freudiano salido del campo de concentración de Buchenwald-, Gengis Cohená-un eminente filatelico de Los Angeles-, o los abogados Warpe, Wistfull, Kubitschek y McMingus, y el entrañable Randolph Driblette…Tambien deberá enfrentarse con las más estrambóticas organizaciones, como la R.E.S.T.O.S. -una extraña red postal de proscritos-, o la no menos enloquecida Yoyodyne S.A., hasta caer en la cuenta de que la revelación final radica precisamente en la subasta del lote 49.

Contraluz
El mineral transparente conocido como espato de Islandia posee la curiosa propiedad óptica de la doble refracción: duplica en paralelo la imagen del objeto que se mira a través de él. Si se contemplara la Tierra por una lámina de ese espato, la imagen duplicada no sería exactamente la esperada. En un juego semejante se embarca aquí Thomas Pynchon al recrear un mundo en descomposición, el que va de la Exposición Universal de Chicago de 1893 a los años posteriores a la primera guerra mundial. Cientos de tramas entrelazadas trasladan al lector desde los conflictos laborales en las minas de Colorado hasta el Nueva York finisecular, para pasearlo después por Londres y Gotinga, Venecia y Viena, los Balcanes, el México revolucionario, el París de posguerra o el Hollywood de la era del cine mudo. Y por un laberinto de palacios y burdeles, callejones y desiertos, se mueve una abigarrada galería de personajes: anarquistas, aeronautas, tahúres, canes parlantes, científicos locos, videntes y espías, que se codean con personajes reales como Bela Lugosi o Groucho Marx.

Vicio propio
Se llama Sportello, Doc Sportello, y es un detective privado un tanto peculiar en el colorista Los Ángeles de finales de los años sesenta. Hacía ya tiempo que Doc no veía a su ex, Shasta, seductora femme fatale, cuando ésta recurre a sus servicios porque ha desaparecido su nuevo amante, un magnate inmobiliario que había visto la luz del buen karma, un tanto distorsionada por el ácido, y quería devolver a la sociedad todo lo que había expoliado. Sportello se ve enredado entonces en una intriga en la que los escrúpulos chispean por su ausencia y cuya trama es casi la de una novela negra clásica. A partir de ahí, Thomas Pynchon pergeña un retrato desbocado de una California poblada por surfistas embriagados de la mitología de las olas gigantes, combatientes de Vietnam o agentes del FBI reconvertidos en hippies, pandillas carcelarias, la escabrosa sombra de Charlie Manson y sus acólitas, una brutal organización secreta de dentistas, polis corruptos, una protointernet o bellas masajistas de sexualidad ambigua. Todo sazonado con diálogos y guiños hilarantes, al ritmo de una frenética banda sonora que sirve de réquiem psicodélico por una época que pudo ser y no fue.

Vicio propio
Se llama Sportello, Doc Sportello, y esáun detective privado un tanto peculiar enáLos Çngeles de finales de los 60. Hacíaáya tiempo que Doc no veía a su ex,áShasta, seductora femme fatale, cuandoáesta recurre a sus servicios porque haádesaparecido su nuevo amante, un magnateáinmobiliario. Sportello se ve enredadoáentonces en una intriga en la que losáescrúpulos chispean por su ausencia yácuya trama es casi la de una novela negraáclásica.

Al límite
Un thriller literario en el Nueva York de los primeros tiempos de internet y anterior al 11-S.Estamos en Nueva York, en 2001, durante el periodo de calma que transcurrió entre el desmoronamiento del boom de las puntocom y los terribles sucesos del 11 de Septiembre. Silicon Alley es una ciudad fantasma, la web 1.0 está en plena edad del pavo, Google todavía no ha salido a Bolsa y a Microsoft aún se la considera el Imperio del Mal. Es posible que ya no corra tanto dinero como en el momento álgido de la burbuja tecnológica, pero lo que no escasean son timadores que pretenden arramblar con algún trozo de los restos del pastel. En ese Nueva York, la joven Maxine Tarnow tiene una pequeña agencia de investigación de delitos económicos y se dedica a perseguir a estafadores de poca monta. Maxine investiga las finanzas de una empresa de seguridad informática y a su consejero delegado, pero las cosas se complican. No tarda en verse metida en líos con un camello en una lancha motora art déco, un perfumista profesional obsesionado con la loción para el afeitado de Hitler, un matón neoliberal con problemas de calzado, «elementos» de la mafia rusa y varios blogueros, hackers, programadores y emprendedores, algunos de los cuales empiezan a aparecer muertos en extrañas circunstancias.

Mason y Dixon
La ópera magna de Thomas Pynchon, el gran escritor de culto.A finales del siglo XVIII, el melancólico astrónomo Charles Mason y el exultante topógrafo Jeremiah Dixon, dos británicos a sueldo de la Royal Society, trazaron la línea que separaba los estados (entonces colonias) de Pennsylvania y Maryland, conocida aún hoy como la Línea Mason-Dixon. Su peripecia, contada por el magistral Thomas Pynchon, se convierte en un retrato épico y paródico de los albores de la Edad Contemporánea, con indios feroces y rudos colonos, batallas navales y exploraciones terrestres, conjuras jesuíticas y erotismo desenfrenado, hilarantes apariciones de George Washington fumando marihuana, Benjamin Franklin y Samuel Johnson, y donde se descubren desde maquinaciones políticas hasta el origen del ketchup.

Al límite
Un thriller literario en el Nueva York de los primeros tiempos de internet y anterior al 11-S.Estamos en Nueva York, en 2001, durante el periodo de calma que transcurrió entre el desmoronamiento del boom de las puntocom y los terribles sucesos del 11 de Septiembre. Silicon Alley es una ciudad fantasma, la web 1.0 está en plena edad del pavo, Google todavía no ha salido a Bolsa y a Microsoft aún se la considera el Imperio del Mal. Es posible que ya no corra tanto dinero como en el momento álgido de la burbuja tecnológica, pero lo que no escasean son timadores que pretenden arramblar con algún trozo de los restos del pastel. En ese Nueva York, la joven Maxine Tarnow tiene una pequeña agencia de investigación de delitos económicos y se dedica a perseguir a estafadores de poca monta. Maxine investiga las finanzas de una empresa de seguridad informática y a su consejero delegado, pero las cosas se complican. No tarda en verse metida en líos con un camello en una lancha motora art déco, un perfumista profesional obsesionado con la loción para el afeitado de Hitler, un matón neoliberal con problemas de calzado, «elementos» de la mafia rusa y varios blogueros, hackers, programadores y emprendedores, algunos de los cuales empiezan a aparecer muertos en extrañas circunstancias.

La subasta del lote 49
Un buen día, la señora Edipa Maas se entera de que ha sido nombrada albacea de una inmensa fortuna por su ex amante Pierce, un millonario californiano. Una serie de sorprendentes coincidencias la pondrán sobre la pista de un delirante misterio en el que se cruzan personajes tan estrafalarios como su marido, Mucho Maas -aficionado al grupo británico Dick el Sucio y los Volkswagen, pero en cuyo exito no cree-, el doctor Hilarius -un obseso freudiano salido del campo de concentración de Buchenwald-, Gengis Cohená-un eminente filatelico de Los Angeles-, o los abogados Warpe, Wistfull, Kubitschek y McMingus, y el entrañable Randolph Driblette…Tambien deberá enfrentarse con las más estrambóticas organizaciones, como la R.E.S.T.O.S. -una extraña red postal de proscritos-, o la no menos enloquecida Yoyodyne S.A., hasta caer en la cuenta de que la revelación final radica precisamente en la subasta del lote 49.

V.
Tres son los protagonistas de esta extraña y fantástica aventura: Herbert Stencil, que busca algo que cree haber perdido; Benny Profane, quien, como nunca tuvo nada que perder, nunca ha buscado nada, y V., una enigmática mujer que podría ser una joven desflorada en El Cairo, una bailarina alemana en el suroeste africano o una lesbiana de París. Pero ¿por qué Stencil se empeña en investigar la verdadera identidad de V.? La respuesta tal vez resida tanto en la pertinaz idea que tiene Stencil de que «detrás de V., y en V., hay mucho más que todo lo que jamás hayamos soñado» como en esta reflexión del propio Pynchon: «Lo que son para el libertino unos muslos abiertos, lo que es el vuelo de los pájaros migratorios para el ornitólogo, lo que es una tenaza para el ajustador, eso es para el joven Stencil la letra V».

Vineland
En Vineland, región californiana inventada por Pynchon, sobrevive, envuelto en brumas, un grupo de personas que hacen frente como pueden a las consecuencias de su vida en los años sesenta. En 1984, la joven Prairie busca a su madre, Frenesi, figura legendaria de los movimientos radicales a fines de los años sesenta. Lo que no sabe la hija es que la madre acaba de perder su empleo en el FBI y que, una vez «fuera», es el blanco perfecto de un examante suyo, Brock Vond, auténtico representante del Mal y de las fuerzas de represión. Brock llega a California armado hasta los dientes, empeñado en acabar con la comunidad liderada en los viejos tiempos por Frenesi. Nada de todo ello detiene a Prairie, decidida a descubrir la trama negra que envuelve a su madre, objeto ahora de la ira y el deseo del terrible Brock.

Un lento aprendizaje
Thomas Pynchon escribió estos relatos entre 1958 y 1964, pero tardó más de veinte años en publicarlos. Pese a ser obra de juventud, llevan todos ellos la impronta y la semilla de lo que fue el Pynchon de la madurez, de ahí que en 1984 se decidiera a darlos a la imprenta. En el extenso y suculento prólogo escrito para la ocasión, donde comenta cada relato, confiesa su apego hacia el volumen mientras, tras compararlo con «lo que Frank Zappa llama una pandilla de viejos amigos reunidos para tocar rocknroll», asegura: «también el aprendizaje, como dice siempre Henry Adams, es un continuo avanzar».

El arco iris de gravedad
Tyrone Slothrop, un militar norteamericano que trabaja para la inteligencia aliada en Londres en 1944, padece un grave problema: cada vez que cae una de las bombas alemanas V-2, tiene una erección. De niño, Slothrop fue sometido a experimentos pavlovianos por el profesor de Harvard Laszlo Jamf, un científico alemán que trabajaba para los nazis. Laszlo inventó el Imipolex G, un nuevo aislante para cohetes, y condicionó las partes pudendas de Tyrone para que respondieran a la presencia de ese nuevo material. Ahora, ya adulto, sus superiores están investigando la reacción que sufre el protagonista. En una Alemania devastada por la guerra, Tyrone tendrá que huir de extraños enemigos haciendo cabriolas.

Vineland
La gran novela de Thomas Pynchon, sobre los movimientos radicales de los años sesenta, que ha inspirado la película Una batalla tras otra.«Pynchon es probablemente el mejor de todos los grandes novelistas norteamericanos vivos.» Harold Bloom «Thomas Pynchon es en las letras el perfecto equivalente de Bob Dylan: clásico y moderno y atemporal y eterno. Y por encima de todos y de todo. … Hay que leerle, hay que aprender a leer a este hombre invisible pero omnipresente para saber de qué se trata.» Rodrigo Fresán, Abc Cultural «Pynchon es lo máximo. … Cuando lees a Pynchon por primera vez es como si te hubiera dado un calambre. No sabes lo que ha pasado, pero luego te das cuenta del milagro.» Junot Díaz, El País Semanal En Vineland, región californiana inventada por el autor, sobrevive, envuelto en brumas, un grupo de personas que hacen frente como pueden a las consecuencias de su vida en los años sesenta. En 1984, la joven Prairie busca a su madre, Frenesi, figura legendaria de los movimientos radicales a fines de los años sesenta. Lo que no sabe Prairie es que Frenesi acaba de perder su empleo en el FBI y que, una vez «fuera», es el blanco perfecto de un examante suyo, Brock Vond. Este acaba de llegar a California armado hasta los dientes y empeñado en acabar con la comunidad liderada en los viejos tiempos por Frenesi. Pero nada detendrá a Prairie, decidida a descubrir la trama que envuelve a su madre, objeto ahora de la ira del terrible Brock.

V.
Una extraordinaria novela de culto con una enigmática mujer como protagonista.«Pynchon es probablemente el mejor de todos los grandes novelistas norteamericanos vivos.» Harold Bloom «Thomas Pynchon es en las letras el perfecto equivalente de Bob Dylan: clásico y moderno y atemporal y eterno. Y por encima de todos y de todo. … Hay que leerle, hay que aprender a leer a este hombre invisible pero omnipresente para saber de qué se trata.» Rodrigo Fresán, Abc Cultural «Pynchon es lo máximo. … Cuando lees a Pynchon por primera vez es como si te hubiera dado un calambre. No sabes lo que ha pasado, pero luego te das cuenta del milagro..» Junot Díaz, El País Semanal Tres son los protagonistas de esta extraña y fantástica aventura: Herbert Stencil, que busca algo que cree haber perdido; Benny Profane, quien, como nunca tuvo nada que perder, nunca ha buscado nada, y V., una enigmática mujer que podría ser una joven desflorada en El Cairo, una bailarina alemana en el suroeste africano o una lesbiana de París. Pero ¿por qué Stencil se empeña en investigar la verdadera identidad de V.? La respuesta tal vez resida tanto en la pertinaz idea que tiene Stencil de que «detrás de V., y en V., hay mucho más que todo lo que jamás hayamos soñado» como en esta reflexión del propio Pynchon: «Lo que son para el libertino unos muslos abiertos, lo que es el vuelo de los pájaros migratorios para el ornitólogo, lo que es una tenaza para el ajustador, eso es para el joven Stencil la letra V».
