
Rafael Marín
Sus libros

Los muertos de Madrid
Mediados de los años ochenta: Torre y su jefe, Pepito Fiestas, llevan a Madrid al jugador del Cádiz Club de Fútbol Gorje Gonzales, apodado el Brujo. Pero Gorje se pierde inmediatamente en la noche de la movida madrileña y es imperioso buscarlo entre discotecas, niñas pijas, militares sin graduación y clanes de traficantes antes de que se celebre un partido crucial para la permanencia del equipo gaditano en primera división. Una joven aparece asesinada y el Brujo Gonzales es el principal sospechoso.
En la actualidad, muchos años después, una plataforma de televisión pretende hacer una serie biográfica del jugador… y solo Torre sabe la verdad de lo sucedido con los muertos de Madrid.

Los días azules
En el Cádiz de los años cincuenta hay una banda de ladrones: el Rubio Malo y sus secuaces. Jugando a ser piratas, el niño Torre y sus amigos (Badodo, Currito Galiana, el Grego y Antoñín Bueno, el imaginativo líder de todos ellos) se dedican a hacer trastadas, pequeños hurtos y tropelías sabiendo que las autoridades achacarán al Rubio Malo esos actos fuera de la ley. Todo sale bien, a pesar de Marchena Picuíto, hasta que el Rubio Malo los encuentra… y los pone a su servicio en el rapto de un niño rico llamado Pepito Fiestas.

Vente a morir al oeste
1970. Aprovechando un permiso mientras los dos sirven a la patria en la Marina, Torre y su amigo Justino Pavón viajan a Almería para trabajar como extras en las películas del oeste que allí se ruedan, un mundillo aparte de actores extranjeros que no se entienden entre sí, aspirantes a estrellas que no saben aún que en el futuro les espera el cine "S" y directores sin escrúpulos que ruedan dos o tres películas al mismo tiempo sin que nadie na se dé cuenta ni cobre En la actualidad, una chica que dice ser la nieta de Justino Pavón, muerto al caer de un caballo en un rodaje, le pide a Torre que investigue la muerte, pues Justino era demasiado buen jinete para morir de esa manera. El problema es que Torre, amnésico, no recuerda ni su fugaz estancia en Almería ni su relación con Justino Pavón. La única prueba de ese pasado común es una fotografía donde ambos posan vestidos de vaqueros. Una fotografía donde aparece también un joven Pepito Fiestas... a quien Torre está seguro de no haber conocido hasta salir del d coma que le borró la memoria un par de años más tarde.
