Riechmann
Sus libros

Conversaciones entre alquimistas
La conciencia poética es una rara alquimia capaz de convocar y transfigurar la multiforme experiencia humana a través de las palabras. Decir es transmutar; pronunciar es a menudo crear. Como la legendaria piedra filosofal, el verbo que concitan los alquimistas convocados en este poemario nos invita a elaborar la materia ardua y oscura de nuestros trabajados días para devolvernos, si es posible, un puñado de oro.La primera parte, «La alegría de no tener», es una prudente celebración de una creación continuada y un iluminador recuento de lo que nos ha convertido en lo que somos. En estos versos, la poesía aspira igualmente a ser indagación de la verdad, siquiera sea «en el jardín umbrío en los ombligos de las muchachas». El poeta aspira a rescatar los ecos de la sabiduría antigua, esos pecios arrojados a la playa donde refulgen los apotegmas de Heráclito, Tales, Anaximandro o Jenófanes. La segunda parte, «Contra la ley de los grandes números», es ante todo una feroz perorata contra las múltiples ignominias de nuestro tiempo, contra la Máquina que lo avasalla todo mientras crece el desierto, contra el vendaval «que arrasó los lugares que sabíamos habitar». En la última sección, «Carne y palabras», descubrimos a un atento observador de los rituales cotidianos, de sus grandezas y sus imposturas, de ese lento bascular desde el amor, el ansia y la fiebre a la rutina y al barro de los días repetidos. Frente al esfuerzo de tantas generaciones por encauzar, organizar y administrar, el arte asoma como una enigmática llamada a lo inesperado.

El común de los mortales
Pocos poetas tan comprometidos como Jorge Riechmann en remover conciencias, en plantear una reflexión crítica e irónica sobre los desmanes del «capitalismo avanzado», pero pocos también tan dotados para usar la poesía como palabra reveladora, como vía de autoconocimiento y búsqueda de sentido.Somos un instante en la belleza del mundo, dicen sus versos, y sin embargo qué poco sabemos del mundo, qué poco lo merecemos. Y cuanto más denuncia el poeta los daños de nuestra sociedad de la hybris, también llamada sociedad industrial, más asombro le causa el milagro de la vida mínima. Cuanto más le conmueven los dones de la naturaleza o la humildad del prójimo, más le indigna el capital financiero que todo lo nubla. En la sobreabundancia y el vacío, en los signos de la muerte y de la destrucción, que todo se lo llevará por delante, la poesía le descubre la esperanza de aprender y amar, la verdad última de la compasión y la disolución del yo, la comunión más sabia con aquello que nos recuerda el paraíso del que fuimos expulsados.

Mudanza del isonauta
A modo de libro manifiesto, de collage de verdades como puños y de aforismos tan brillantes como desoladores, este nuevo libro de Jorge Riechmann es un verdadero mazazo a nuestra conciencia. Como se dice en algunos de los preámbulos, si nos tomáramos el asunto del cambio climático con la debida seriedad no podríamos pensar ya en otra cosa porque "todo lo demás resultaba irrelevante". Y la magia verbal que remueve conciencias, y mete el escalpelo "entre los pliegues de la fe en el dinero, la guerra y la tecnica", por tal vez el poeta comprometido más brillante de la poesía contemporánea.
