Rivera Garza
Sus libros

Nadie me verá llorar
Publicada por Tusquets Editores México en 1999, y merecedora de galardones como el Premio Nacional de Novela, el Premio IMPAC-CONARTE-ITESM 2000 y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001, damos a conocer en España la novela más premiada de la literatura mexicana. Corre el año 1920 y Joaquín Buitrago, que por azares de su atormentada vida acaba dedicándose a fotografiar a los internos del manicomio mexicano La Castañeda, se topa de pronto, entre las mujeres a las que retrata, con Matilda Burgos. Obsesionado por la identidad de esta enferma, pues cree haberla conocido años atrás en el célebre burdel La Modernidad, trata de recabar información sobre ella. Como Joaquín descubre poco a poco, Matilda, nacida en los campos donde se cultiva la olorosa vainilla, llegó de niña a la capital para caer en manos de un pariente que la utilizó para poner en práctica una singular teoría médicosocial. La marea de recuerdos, de la que va surgiendo la turbulenta existencia de Matilda, provoca también en el fotógrafo una reflexión sobre su propia vida y sobre los motivos de su dependencia de los narcóticos. Y tal vez atisben los dos un porvenir que los redima de la derrota moral y psíquica en la que ambos se encuentran. Sea como sea, el viaje al pasado habrá valido la pena.

La muerte me da
Una mujer descubre accidentalmente el cadáver castrado de un joven. El cuerpo yace al fondo de un callejón, junto a unos enigmáticos versos de la poeta argentina Alejandra Pizarnik. Cuando la mujer que se hace llamar Cristina Rivera Garza y ha leído la obra poética de Pizarnik notifica suhallazgo a la policía, se convierte, de manera automática, en la misteriosa Informante. ¿Qué ha visto? ¿Qué cree que significan esos versos, que comienzan así: «Cuídate de mí amor mío»? La aparición de nuevas víctimas, siempre hombres castrados, da pie a la policía para pensar que se enfrenta a un asesino en serie, y dos mujeres se empeñan en dar con él. Una es la infatigable detective del Departamento de Investigación de Homicidios, a la que, con su ayudante Valerio, han encomendado el caso. La otra mujer es una misteriosa periodista especializada en sucesos. Ambas se empeñan en resolver un caso que depara, como toda la historia, más sorpresas que respuestas.Ya desde el título, perteneciente a un verso de la poeta suicida Alejandra Pizarnik, la autora se sirve de los más diversos géneros literarios para abordar, con un lenguaje narrativo desgarrado y osado, donde nada es inocente, cuestiones como la violencia y la framentación de la realidad en el mundo contemporáneo.
