Sabine
Sus libros

Hoy lluvia, mañana sol
Los sentimientos son como el sol y la lluvia; igual que el tiempo, en constante variación, los sentimientos forman parte de la vida. Los relatos que se incluyen en este libro tratan precisamente de este vaivén de los sentimientos, y tienen por objeto transmitir seguridad a los niños, hablar abiertamente sobre sus sentimientos y reflexionar sobre ellos, a la vez que ofrecen soluciones para asimilar mejor los de índole desagradable.La autora aplica su experiencia en la enseñanza de técnicas de relajación con las miras puestas en despertar en el niño sentimientos positivos y sobre todo negativos, puesto que sólo cuando llegamos a conocer nuestros enfados y temores y tomamos conciencia de ellos somos capaces de hacerles frente día a día de manera eficaz.

Perdidos en las matemáticas
«Cuando me doy cuenta de que ya no entiendo la física, hablo con amigos y colegas. Veo que no soy la única que se siente confusa y me dispongo a bajar la razón de las nubes.» Así, de esta manera tajante, comienza su libro Sabine Hossenfelder. Los físicos, cuando piensan en los agujeros negros o predicen descubrimientos en el CERN, creen que las mejores teorías son hermosas y elegantes, y por eso, sostiene la autora, no hemos visto un gran avance en los fundamentos de la física en las últimas cuatro décadas. La creencia en la belleza se ha vuelto tan dogmática que entra en conflicto con la objetividad científica: la observación no ha podido confirmar teorías como la supersimetría o la gran unificación, desarrolladas por físicos basados en criterios estéticos; peor aún, estas teorías «demasiado buenas para no ser ciertas» son en realidad imposibles de probar y han dejado el campo en un callejón sin salida. Para escapar, los físicos deben repensar sus métodos. Solo abrazando la realidad tal como es, la ciencia puede descubrir la verdad. Perdidos en las matemáticas es la historia de muchos físicos, incluida la propia autora, que se enfrentan a la creencia de que las leyes de la naturaleza son bellas, porque ¿acaso creer no es algo que un científico no debería hacer nunca?
