Samuel Ridal
Me vi arrojado a la existencia el 22 de abril del año 2004, en Kazán, una ciudad a orillas del Volga, de la que no guardo ningún recuerdo, pues a los seis meses fui adoptado. Desde entonces, he crecido a través de la inspiración y puedo decir que empezar a existir mereció la pena. Ahora, me encuentro decidido a estudiar filosofía y, como dice mi madre, estoy empezando a vivir
Su libro

La Inspiración
La humanidad ha fracasado en su intento de encontrarle un sentido absoluto a la vida. Sin embargo, pese a que pudiese parecer que por ello la vida carece de valor, es ahora cuando debemos afirmar que vivir merece la pena, viviendo a través de la inspiración, como si nuestra vida fuese una obra de arte.
