
Samuel Trigueros
Sus libros

MANIFIESTO PARA SER EXPULSADO DE LA TRIBU
En el pasado, mientras ofrecía su vida de manera estúpida a las revueltas criollas, Samuel Trigueros escribió poemas de corte político. Pasados los años y desengaños en la granja orweliana, dejó de hacerlo. Sin embargo, ahora nos ofrece esta pequeña colección de poemas que reflejan un panorama de banderas raídas, inútiles y arrebatadas por políticos y poetas en beneficio propio. En estos versos -casi todos de tono irónico, sarcástico- dice que no basta escribir “poemas políticos” como trending topic poetic, para no desentonar socialmente, para ser incluidos en… o para sentir que se pertenece a cierto conglomerado, sino que hace falta acción verdadera más allá de las consignas y, sobre todo, compromiso con la vida y la poesía misma como forma de ser, estar y hacer. Consciente de las posibles reacciones de la tribu poético-política, que exige ver el herraje sobre la piel de su ganado, titula este libro MANIFIESTO PARA SER EXPULSADO DE LA TRIBU, como un desafío y declaración de que su única bandera y pertenencia es la de poeta y ser humano, sin que eso signifique para él «ver hacia otro lado» de donde ocurren las miserias y desgracias del mundo.

UNA DESPEDIDA
UNA DESPEDIDA es el título de la novela breve de Samuel Trigueros, escrita de manera reticente y elíptica. En su hilo narrativo lo no dicho, lo inexpresado, importa tanto como la explicitez del texto. Los dos ejes de la trama son, por un lado, la pérdida y el reencuentro con el padre ausente, quien se vio obligado a regresar a su país de origen, El Salvador, a raíz de la guerra de 1969, y, por otro, la ruptura de una pareja que, al cabo de los años, vuelve a juntarse fugazmente. Ambos son objeto de un tratamiento delicado y discreto, lo que deriva en un estilo caracterizado por el comedimiento y la parquedad. Ese recato, sin embargo, da lugar a frases bien hilvanadas de notable eficacia: “el silencio llena la memoria el instante el cauce por donde fluye líquida la vida hacia la muerte”. Dicha cita está tomada de uno de los fragmentos escritos en cursiva, que interrumpen el relato propiamente novelesco, exentos de puntuación y cuyo lirismo actúa como “glosa marginal”, proclive al ejercicio reflexivo. Qué duda cabe que la destreza exhibida aquí es producto del dominio del oficio, de la versatilidad y riqueza del arsenal lingüístico utilizado. Es esa “valentía” de la forma, ese lenguaje apresado, lo que le permite a Samuel Trigueros presentar al lector una obra de ficción que, más allá de la eventual carga autobiográfica, resulta tersa o, para usar una palabra que le gusta, “fluida”.
Así, la anécdota emotiva es apenas un detonante para armar UNA DESPEDIDA. No se trata de una obra confesional que se refocile en el tinte melodramático o patético de los episodios narrados. Lejos de la morbidez, se accede a una prosa que ilumina con “luz” oblicua y sutil, con un juego permanente de matices que esquiva las banalidades de lo obvio y previsible. El resultado, en todo caso, es un clima de desolación que impregna todo el libro. El talento de Samuel Trigueros como creador de atmósferas, en las que despliega su libertad literaria, se congrega (iba a decir ”se condensa”) en esta novela que es UNA DESPEDIDA, a cuya apasionada precisión aúna un intermitente aliento poético que hace de ella un logro sobresaliente en su trayectoria de escritor.
Hernán Antonio Bermúdez

LA DESNUDEZ DEL FUEGO / Tapa blanda
LA DESNUDEZ DEL FUEGO es un poemario en el que, como tantas veces ocurre en la poesía, los silencios gritan lo que las palabras callan; un encuentro poético con el misterio, con el aparente anonimato, con el sigilo y la sensualidad de lo que sólo importa a dos seres que no necesitan de un nombre para tener un sentimiento pleno, para sentirse maravillosa e irremediablemente vivos. Dos seres que “han entrado, sin violencia, a conquistar una llamarada íntima en la inmensidad del tiempo”. (Fran Picón) Defensa del amor y de su erótica, que “La desnudez del fuego” provee en un doble evidente sentido. En el de la explicitación del reconocimiento de su necesidad vital (...) Y en el más literal de proteger la relación amorosa con rotundidad frente a las miradas ajenas, a la exposición pública que desgasta, a la inevitable agresividad del tiempo y actitudes del tráfago de la ciudad, del mundo. Desde el mismo inicio del libro el poeta no deja la menor duda sobre esta radical custodia (...). La emoción amorosa debe crecer en silencio. La experiencia amatoria ha de cuidarse en secreto, porque expuesta corre serio peligro de naufragar, y porque es la fuente de resistencia y alimento de la rebeldía frente a la realidad, frente a la aspereza de lo cotidiano, a la oscuridad de tanta soledad propia y ajena y tanta incertidumbre. Contra esa oscuridad una espléndida paradoja lírica es la luz incandescente y feliz de la comunión amorosa y erótica. Una intensa luminosidad que hace a los amantes cegadoramente invisibles y les pone a salvo, incluso de las cámaras, que en la ciudad acechan por todas las esquinas, a través de todos los ojos conectados a las pantallas, a las redes sociales (los salones y las avenidas de hoy). (Luisa Miñana)

LOS FUGITIVOS
La poesía ha tenido siempre una aspiración metafísica cercana a lo sensible:
indica una vía de paso entre lo inmediato y lo trascendental en la pura evocación
de la realidad del lenguaje. Y esa capacidad de transfiguración queda patente, de
forma muy clara, en este nuevo trabajo, Los fugitivos, del poeta hondureño
residente en Zaragoza, Samuel Trigueros. La estética del poeta es su sola ética:
esta no es menos verdadera que la otra. Esto convierte este libro en un trabajo
de reflexión. A medida que se avanza en la lectura nos reconocemos en los
espejos en los que nos miramos, sea el arte, la vida, el pensamiento, quedando
justificado el camino que aquí emprende Trigueros. El diálogo creativo que el
poeta establece es camino de vida, indisoluble, sin vuelta atrás, una apuesta vital
de altísimo resultado, que va del pensamiento a la meditación. En este libro el
poeta Trigueros se adentra y se mueve en diferentes espacios, alejados
geográficamente, en los que la creación escultórica aparece reunida, jardines de
esculturas con obra de artistas representativos de ese ámbito creativo, y a partir
de ejemplos que elije crea un universo donde aparecen aspectos esenciales que
nos definen y explican, para hacer visible, a través de la metáfora viva y el
recurso de la imagen, el pensamiento más íntimo y universal.
Rodolfo Häsler
