Santiago Rey Salamanca
Sus libros

El otro de nosotros mismos: disenso, alteridad y reconocimiento
Este cuarto volumen, que cierra el proyecto editorial de las Obras reunidas de Carlos B. Gutiérrez, nos recuerda la importancia de la alteridad, el pluralismo y el reconocimiento en la propuesta de la filosofía hermenéutica. Una filosofía del diálogo es necesariamente una filosofía de apertura al otro y a lo otro, el reconocimiento de que la experiencia humana se nutre en el encuentro con los puntos de vista y perspectivas distintas a la propia. El otro de nosotros mismos, aquel que según Carlos B. encontramos en el claroscuro entre familiaridad y extrañeza, es el protagonista de estas páginas, una figura que describe por igual al forastero y al amigo, al opositor y al aliado una mirada que nos confronta y nos obliga a cuestionar lo que somos. El lector familiarizado con los escritos hermenéuticos de Carlos B. Gutiérrez encontrará en este volumen una faceta distinta de su obra, caracterizada por una reflexión que parte de la crítica de concepto moderno de tolerancia para llegar a una novedosa concepción del reconocimiento que recoge impulsos de la hermenéutica gadameriana, del idealismo hegeliano y la deconstrucción.

Carlos B. Gutiérrez. Obras reunidas
Los ensayos compilados en este tercer volumen de las Obras reunidas de Carlos B. Gutiérrez comparten un aire de familia, una sutil pero perceptible cadencia rítmica que entrelaza los diversos temas, autores y preocupaciones que desfilan por sus páginas. Podríamos hablar indistintamente de una clave en sentido musical o hermenéutico, una especie de llave que nos permite entrar en diálogo con un texto y sentir toda la fuerza de su planteamiento. Eso es precisamente lo que son estos ensayos, un ejercicio de hermenéutica aplicada en el que Carlos B. despliega su particular sensibilidad respecto a los temas más diversos: desde el papel de la interpretación en las ciencias sociales hasta la crisis ambiental en tiempos de tecnocracia y tecnociencia, respondiendo siempre a una preocupación vital por la finitud humana y la posibilidad de la comprensión en medio del disenso. Lo que encontramos es una hermenéutica situada y crítica, un ejemplo de cómo la filosofía puede intervenir en los debates más apremiantes y ofrecer orientación sin pontificación. La hermenéutica, decía Gadamer, es la heredera de la tradición más antigua de la filosofía práctica. Estos ensayos son la mejor prueba de ello.
