Santiago Santos Rubio
Santiago Santos Rubio, hijo de Manuel y Ana, nació el 12 de octubre de 1977 en el seno de una familia humilde y arropado por sus 10 hermanos tuvo una infancia feliz. Desgraciadamente, cuando el autor apenas contaba con 8 años de edad, la familia tuvo que afrontar la pérdida de Manuel (D.E.P.), lo que condicionó su vida y la del resto de sus hermanos.
San José de la Rinconada (Sevilla) lo vio crecer. El colegio público La Paz y el Instituto Miguel de Mañara lo formaron académicamente, lugares de los que el autor guarda un cariñoso recuerdo. Santiago abandonó temporalmente las calles del barrio para cumplir el antiguo servicio militar; así acabó sirviendo en el cuartel de Campo Soto San Fernando (Cádiz). A su vuelta, sin casi alcanzar la veintena, se vio obligado a emigrar a Almería en busca de un mejor futuro laboral. Allí conoció a su compañera de vida Evelyn, donde reside actualmente junto a la hija de ambos, Alba, y a su futuro hijo Manuel, que está en camino: la alegría de sus vidas.
El crítico 2008, la falta de posibilidades laborales común en esos años y su trayectoria vital le sirvieron de inspiración y le brindaron la oportunidad de escribir la novela que siempre tuvo en mente.
Su libro

Lo que nadie quería ver
Todo comenzó en España, corría el año 1931, salió democráticamente elegida la 2.ª República. Ahí comenzarían a germinar las semillas del odio y el rencor, entre compatriotas y hermanos, que duraría más de lo que nadie se podría imaginar. Pasándose todo ese mal de generación en generación, de padres a hijos, como si de una enfermedad genética se tratase. Pero alguna vez, alguien tendría que romper ese eslabón, y ese alguien se llamó Rubén, el benjamín de la familia Castilla, de tradición militar y vinculada desde siempre al régimen franquista. Pero su padre y su hermano mayor, ambos llamados Francisco, nunca le perdonarían el haberse rebelado contra la doctrina fascista de la familia. Como consecuencia, los diferentes ideales políticos de Rubén harían que el destino enfrentase a los dos hermanos como nadie se podría imaginar…
