Siles
Sus libros

Pasos en la nieve
Dentro de la trayectoria de Jaime Siles, Pasos en la nieve aparece como un generoso muestrario de los nuevos tonos, las nuevas inquietudes, los nuevos territorios conquistados por su poesía. Como apreciará el lector al adentrarse en sus páginas, junto a las partes que prosiguen ese «diálogo inteligente, entre irónico y fascinado, con la tradición», señalado por Octavio Paz, conviven otras que apuestan por el poema discursivo, el monólogo dramático, meditativo y desesperanzado. Además de los metros clásicos—sonetos, romances, paralelismos de la lírica tradicional—y la reivindicación de la rima, Siles no descuida su prospección de formas de expresión más libres. Pero con ser importante, la mayor innovación no es la formal. La inteligente relectura de la tradición da paso a una incorporación de la emoción vivida y de elementos autobiográficos en los versos. El espacio dialoga con el tiempo, y a la construcción «dramática» de diferentes personajes, homenajeados por su manera de vivir y de morir, le sucede una sentida reflexión sobre el dolor, una meditación sobre la muerte y sobre las «sombras en el reloj» de la última parte del libro. Después de que el sujeto lírico se pregunte «¿Es el poema tiempo / o es el poema ser? / ¿Es el poema agua / o es el poema sed?», sus versos ya no pueden seguir siendo los mismos. Ahora traen, también, «un sentimiento íntimo de vida / y una emoción de tiempo, / como todo lo inútil, necesario». En la nieve intocada del ser, avanzan los pasos de la memoria.

Arquitectura oblicua
Inscrito en la línea de la poesía meditativa y existencial, iniciada por el autor en Himnos tardíos, Pasos sobre la nieve y Actos de habla, con los que forma un continuum, este nuevo libro de Jaime Siles amplía y desarrolla una serie de temas y motivos propios de su escritura última como la permeabilidad del espacio y del tiempo, la misteriosa percepción del instante y las perplejidades ysorpresas del yo cada vez que intenta enunciarse y añade otros como el del proceso de desidentidad que supone la consciencia de la muerte, la aceptación del dolor y el sentimiento de la pérdida, aunando metafísica y metapoesíaen un todo difícilmente separable, que objetiva tanto una cosmovisión como una filosofía de la vida y una exigente poética. Arquitectura oblicua presenta, pues, bajo una amplia variabilidad formal una coherente unidad de pensamiento, en la que inteligencia y emoción se aúnan en una elegía, más germánica que latina, constituida por tantas instancias de discurso como voces hablan en el poema.
