Úrsula Alonso
Úrsula Alonso nació en Entre Ríos, Argentina, hace 27 años. Es poeta, Profesora en Lengua y Literatura, Licenciada en Letras y Bibliotecóloga en formación. Trabajó como profesora en instituciones educativas públicas y privadas, y en el nivel superior en la cátedra de Teoría literaria.
Actualmente se dedica a la docencia, la gestión cultural y la investigación. Codirige los ciclos literarios Mercurio (Buenos Aires) y Surco poético (Entre Ríos), ambos de poesía oral y performativa.
Obtuvo la beca del Fondo Nacional de las Artes por su proyecto de investigación Narrar la herida, los premios Entre orillas y José Cibils por su poemario Desmonte y la beca de la Asociación Traductores del Viento y la Fundación Talgo para realizar una residencia de escritura en Madrid.
Sus poesías forman parte de revistas literarias argentinas, chilenas y españolas. Participó como invitada en ciclos de lecturas para podcasts y radios. A través de la página Textos virales, divulga literatura entrerriana.
Entre sus obras editadas se encuentran la plaquette Los que no ven (2014) y el libro El reino de las agujas (2019).
Su libro

Desmonte
El poema nunca nos depara nada más que su inmanencia. Lo que hay al otro lado de la puerta no importa. Lo que cuenta es llegar hasta ahí. Y arder. Apenas eso: lo que el poema revela en el preciso y descarriado instante en el que se disuelve el sentido. Y corta la respiración. “Al final del sufrimiento/ me esperaba una puerta”, denuncia hábilmente Louise Glück. Debemos renunciar, para leer poesía, a toda vanidad filosófica. Debemos dejarnos “desmontar” para acceder. Todo buen poema arrastra tras de sí un arte poética. Así Desmonte: varios poemas en pos de una unidad que trama, por lo bajo y lo sombrío, un ars poética para desandar. Úrsula Alonso deja caer el peso de la existencia en un título nada complaciente. Más que refractar, absorbe. Más que derramar, vacía. No siempre tan preciso, tan abarcador, tan representativo de una totalidad. Su potencia íntima y su potencia universal. Su potencia metafórica y su potencia real. El paisaje familiar, por un lado; el paisaje del campo por el otro. Ambos se funden en una lírica que desarma, derrapa y recompone. “Como el árbol/ habito la nostalgia/ para sobrevivir al olvido”, dice Alonso. Y en diálogo con Glück: ” Lo que vuelve/ del olvido vuelve/ para encontrar una voz”. María Malusardi
