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Valente

Sus libros

La niña que recorrió Tierra Fantástica en un barco hecho por ella misma

La niña que recorrió Tierra Fantástica en un barco hecho por ella misma

LIBROS ILUSTRADOS, LIBROS DE ACTIVIDADES Y MATERIAL DE APRENDIZAJE TEMPRANO524 pág.ISBN 9788427901476

Septiembre, una niña de doce años de Nebraska, tiene muchas ganas de vivir aventuras. Así que cuando el Viento Verde le propone viajar a Tierra Fantástica a lomos de un leopardo, no duda en aceptar su propuesta ni un segundo (¿no habrías hecho tú lo mismo?). Pero Tierra Fantástica no pasa por su mejor momento, y Septiembre deberá aliarse con un dragón amante de los libros y un extraño niño casi humano llamado Sábado para derrotar a la perfi da Marquesa y restaurar el orden.

Al Dios del lugar

Al Dios del lugar

Poesía de poetas individuales113 pág.ISBN 9788472231047

El lector atento de la poesía de Valente podría ir desvelando en la evolución de su obra una teoría de la escritura poética en la que el lenguaje va apareciendo, siempre con mayor evidencia, no ya como instrumento, sino como el lugar en que se manifiesta la divinidad. Al dios del lugar, su último libro de poemas, sea la culminación de este recorrido de retorno al origen en el que se engendra toda palabra.

No amanece el cantor

No amanece el cantor

Poesía de poetas individuales126 pág.ISBN 9788472234697

En realidad este libro en prosa poética, el más reciente de José Angel Valente, podría clasificarse de elegíaco. La experiencia extrema de, paradójicamente, llenar de vacío, de ausencia, un espacio escrito ha conducido a Valente, con toda probabilidad, a la necesidad de someter el lenguaje a una violencia también extrema que inevitablemente conduce a su disolución o al menos a los confines de lo nombrable. Desde ese lugar informe, desde el centro mismo del lenguaje, brotan, como de la naturaleza o del espacio anterior a la conciencia, los ecos de aquel conocimiento que se adquirió en la desolación y en el naufragio de la memoria. No la palabra, tampoco el silencio. El lenguaje se disuelve puesto que no hay sujeto alguno que lo sostenga. No amanecerá el cantor, pero el canto ya presagia la aurora. Transparencia absoluta de la proximidad.