Virginia Vidal
Sus libros

Letradura de la Rara
Letradura de la Rara de Virginia Vidal incorpora a la narrativa chilena a las obreras como protagonistas pensantes y actuantes. Su lenguaje vivo interpreta el espíritu, el pensamiento, la gracia de sus personajes, sus pasiones y sueños. Desde que se inició el período histórico fundacional de la clase obrera organizada, las mujeres trabajadoras industriales llevaban una vida dura, pero intensa y rica y abordaron activamente ese período histórico. A comienzos del siglo XX, ellas constituían un tercio de la población económicamente activa. Comenzaron a formar sindicatos, a asistir a mítines y manifestaciones, a participar en la Asamblea Obrera de la Alimentación, en la Federación de Trabajadores Industriales del Mundo IWW, en la Federación Obrera de Chile FOCh. La novela recupera lenguaje y costumbres tanto de la población santiaguina como de los gremios. Revive plaza, calles, espacios públicos, como también objetos y elementos empleados en la vida cotidiana. Sus personajes, así vivan en conventillos y pasen toda clase de penurias, no son héroes triunfales ni pretenden inspirar lástima. Trabajan, sufren, se divierten, viven y también se esmeran en conocer la realidad de otros trabajadores del país, en mejorar sus vidas y aportar a los anhelos de todos.

Agustina la salteadora a la sombra de Manuel Rodríguez
Agustina Iturriaga existió. Acaso sea la primera y única salteadora del siglo XIX. Virginia Vidal, escritora y periodista chilena de larga trayectoria, recrea bajo su prisma y pluma la odisea de un personaje que en su condición más plena de mujer se incorpora a una partida de bandoleros donde ejercerá sin desmayos el insólito oficio al que la arrastró la vida. Esta obra de ficción se sustenta en acontecimientos reales, pone de relieve a su protagonista femenina y a algunas de las heroínas anónimas que amaban, criaban hijos, aposentaban a fugitivos y se empeñaban en construir la patria y la historia desde abajo. Agustina, violentada y violenta, tierna y feroz, le rinde culto a Manuel Rodríguez después de ser asesinado, admirando la absoluta consecuencia del héroe entre sus actos y sus principios. Él vive en ella y en sus pares –aunque estén al margen de la ley de su tiempo– y su ejemplo es un poderoso escudo contra toda desilusión. El país, su capital, sus abruptas montañas y buena parte de su territorio, cuerpo vivo y dinámico que vibra con la acción de sus habitantes, es el escenario de intrigas y juego político de una oligarquía empeñada en proteger sus intereses y ejercer el poder con la misma contumacia que empleó durante los tiempos de la Conquista y la Colonia. Agustina se suma a otras mujeres olvidadas por la historia oficial que, por participar en el complejo proceso fundacional de la República, sufrieron atroces castigos y hasta dieron la vida, convencidas que actuaban al servicio de los sedientos de justicia y equidad. Agustina la salteadora a la sombra de Manuel Rodríguez se sustenta en sucesos del pasado, pero cuya similitud con muchos de los acontecimientos recientes en el Chile de hoy resulta ineludible.
