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Washington Irving

Sus libros

Rip van Winkle

Rip van Winkle

MITOS Y LEYENDAS NARRADOS COMO FICCIÓN38 pág.ISBN 9788413374871

Rip van Winkle pertenece a una tradición alimentada, en lo esencial, por una exclusiva lista de narradores de varios países, desde su compatriota Herman Melville —el creador de Moby Dick, la ballena blanca— hasta el irlandés Samuel Beckett, hijo espiritual de Franz Kafka y James Joyce. En términos literarios acaso podríamos pensar que el relato de Irving —ambientado en el territorio de New York cuando estaba ocupado por los holandeses— se adscribe sin reservas a la tendencia de la narrativa fantástica. Sin embargo, nunca dejaría de sobresaltarnos la naturaleza filosófica del personaje, en cuya conducta hay, sin duda, una especie de manifiesto acerca de la inmovilidad relativa de la Historia y la invariabilidad, también relativa, del ser humano.

Cuentos de la Alhambra

Cuentos de la Alhambra

INFANTIL Y JUVENIL: NO FICCIÓN GENERAL264 pág.ISBN 9788490741740

Cuentos de la Alhambra es ya un clásico indiscutible traducido a varias lenguas y publicado en infinidad de ediciones. Escrito por Washington Irving en el año 1829, durante un viaje a España, se publicó por vez primera en inglés, 1832. El autor tuvo el privilegio de hospedarse en la Alhambra mientras escribía estos relatos, donde recogió las leyendas de los habitantes de Granada y de España, a las que dio forma literaria y vuelo artístico, siguiendo el paradigma de Las mil y una noches. Típicamente románticos, sus cuentos destacan por recrear lo legendario y fantástico. La poderosa y rica fantasía imaginativa de Irving lo convirtió en un autor clave

Los Buscadores de Tesoros

Los Buscadores de Tesoros

FICCIÓN E HISTORIAS REALES INFANTILES Y JUVENILES102 pág.ISBN 9788413370088

Los piratas, sujetos renegados de todos los climas y de todos los países de la Tierra” —en palabras de Washington Irving—, viven en este relato sus últimos días de gloria. Como eco lejano de sus sanguinarias hazañas, quedan las leyendas sobre sus tesoros enterrados en playas y bosques, a cuyo cuidado suele permanecer el diablo. ¡Cuán dignos de compasión son los incautos que se atreven a buscarlos! Sufrirán mil y una desgracias entre fantasmas, delirios peligrosos y sueños convertidos en la peor pesadilla, apenas comiencen a emplear la pala.