Whitejoker Manson
Cada persona es un mundo, y un cielo, y un infierno. Es decir, algo más que una persona. Whitejoker Manson no iba a ser distinto. Podrían enumerarse aquí sus estudios, sus obras, colaboraciones, prólogos, críticas…, como quien se aferra al pasado de las vitrinas con trofeos polvorientos. Quizá lo más importante es lo que le queda por hacer, por escribir, por sentir. Un latido nunca se ha girado para mirar si le seguía otro.
Eso es Whitejoker Manson: un latido.
Su libro

Todo lo que te susurré mientras te hacías la dormida
De cada gota de lluvia, de cada flor, de cada estrella que brilla, de cada esquina secreta del interior, he tomado el susurro de la luz que habitaba en el eclipse en el que tú me diste un columpio de luna menguante mientras yo me hacía tuyo a cada instante. He tejido versos que unieran los latidos de dos pechos, los he metido en una cajita para hacerlos nuestros mientras el mundo tirita ahí fuera envuelto en fuego. Quizá no es solo poesía, pero es todo lo que te susurré mientras te hacías la dormida.
