Wölfel
Sus libros
El señor Wendelin
En la escuela hay un monumento que representa un hombre con levita, pero nadie en la escuela sabe quién es. Pablo se propone aclarar el misterio y llegará a descubrir cosas realmente asombrosas.En el jardín de la escuela hay un monumento que representa a un hombre con levita. Nadie en la ciudad tiene la menor idea de quién es el personaje de la estatua. ¿Quién podría ser?Pablo Federico decide aclarar el misterio. Pablo es el hijo del señor Düggelmeier, farmacéutico famoso por haber inventado las gotas para la nariz“Adiós catarro”, los polvos dentífricos“Sonríeme”y el reconstituyente“Fueraza y Salud Düggelmeier”.Todo comenzó el 29 de marzo con la llegada de un extraño forastero: el señor Wendelin. Desde aquel día, con un Pablo Federico terriblemente acatarrado, cosas realmente asombrosas empezaron a suceder en las siete calles de la pequeña ciudad. Al chico, que por casualidad se hace amigo del señor Wendelin, no le faltarán enigmas que resolver.

27 historias para tomar la sopa
"En cierta ocasión un niño no quería tomarse la sopa. Su madre le dijo: “Yo te la daré”. Pero el niño le contestó: “¡Está caliente!” La madre revolvió la sopa. Ahora ya no estaba caliente. Pero el niño volvió la cabeza y dijo: “Ya no tengo hambre. No quiero comer. Quiero jugar”. Entonces la madre empezó a contarle un cuento para que tomase la sopa…" La apasionante historia de la máquina de saltos-gira-balanceadora-tocabocinas, los gustos culinarios de las vacas, el temor a volar de una mariposa recién nacida o la generosidad de una ardilla con una familia de ratoncillos campestres son algunos de los relatos breves -pero de intenso sabor- que va desgranando una madre para abrir el apetito a su hijo.

28 historias para reírse
"Érase una vez un hombre que tenía tanta prisa que hubiera querido no necesitar ningún tiempo para nada… Érase una vez un pájaro tan voraz que no aguantaba ver que los otros pájaros tuviesen algo que picotear… Érase una vez un cerdo que siempre se enfadaba cuando la gente le llamaba “cerdo”. Prefería llamarse Rosa. Por eso ya no se manchaba nunca…" Un ratón rodeado de exquisitos manjares y que, indeciso ante la abundancia, se queda sin probar ninguno; dos toros presumidos que aburren a las vacas; un hombre con tanta prisa que ya no sabe ni a dónde va… y así hasta “28 historias para reírse”.

29 historias disparatadas
"Una niña no quería hacer lo que hacía todo el mundo. Le parecía aburrido. Por eso solo salía por la puerta andando hacia atrás. Por hacer eso, una vez atropelló a su abuelo… Érase una vez un hombre tan ordenado que no soportaba que las agujas del reloj estuviesen inclinadas. En sus relojes siempre tenían que ser las once y media o las tres menos cuarto… Érase una vez un niño con los ojos tan penetrantes que podía cortar el pan con una sola mirada. No tenía necesidad de cortarse las uñas. Le bastaba con mirarlas una vez..." Entre las virtudes literarias de Úrsula Wölfel destaca el sentido del humor con el que abordaba pequeñas historias cotidianas en las que los personajes -tanto animales como personas- protagonizan situaciones cómicas y sorprendentes. Su imaginación se movía en el terreno del nonsense, captando la atención del público con disparatadas ocurrencias.

Zapatos de fuego y sandalias de viento
Un extraordinario libro que nos enseña que si nos aceptamos a nosotros mismos, nos aceptarán los demás.El único deseo de Tim es dejar de ser Timel pequeñajo, Tim el gordinflón. Por eso, cuando llega su cumpleaños, sólo pide eso. Pero el regalo de sus padres es un auténtico chasco: un par de zapatos, una mochila y la promesa de una larga excursión veraniega con su padre. ¿Será que los deseos recorren caminos inimaginables insospechados para que se cumplan?
