Woody
Sus libros

Pura anarquía
Sólo un genial humorista como Woody Allen podría concebir un musical en torno a la Viena Fin de Siècle en el que Alma Mahler se la pegara, sucesivamente, a Gustav Mahler, Walter Gropius, Oskar Kokoschka, Franz Werfel, Gustav Klimt, Egon Schiele, Ludwig Wittgenstein y Karl Popper. El viacrucis por el que pasa un incauto que confía las reformas de su casa a un contratista sospechosamente sensato; un delirante intercambio epistolar entre el director de unas colonias de verano y el padre de uno de los niños (bastante zoquete, todo sea dicho) que pasa allí las vacaciones; las vicisitudes de un hombre que, en plena moda New Age, aspira a levitar pero que se lanza a practicar sin dominar la técnica... Éstas son algunas de las desternillantes situaciones que describe Allen en su nuevo libro.Además de psiquiatras que acaban peor que sus pacientes, y desdichados actores dispuestos a hacer lo que sea para poder comer, desfilan por estos relatos sociedades estrafalarias, como la empresa que subasta en eBay oraciones para que se cumplan deseos... sin demasiadas garantías, e ingenuos a los que les quieren vender trajes que exhalan olores, proveen de agua o recargan el móvil con sólo frotarlo contra una de sus mangas.Veinticinco años después de su último libro de relatos, Woody Allen vuelve a hacernos reír con sus historias: d...

Misterioso asesinato en Manhattan
¿Qué puede suceder cuando un grupo de amigos, relacionados todos ellos con el mundo editorial neoyorquino, se lanzan a la investigación de un presunto asesinato ¿Qué puede suceder cuando un grupo de amigos, relacionados todos ellos con el mundo editorial neoyorquino, se lanzan a la investigación de un presunto asesinato ? ¿Saldrán indemnes de una investigación en la que, a medida que avanza, se vuelve todo más peligroso ? ¿O querrán seguir con ella porque, de pronto, han descubierto como vivir la aventura, incluso la del amor, con el riesgo pisándoles los talones ?Carol (Diane Keaton) y Larry (Woody Allen) traban amistad con sus vecinos, Paul y Lillian, una adorable pareja de personas mayores que parece llevarse de maravilla, un día antes de que Lillian aparezca muerta, aparentemente víctima de un infarto. Carol y Larry ven con malos ojos que al marido no parezca haberle afectado demasiado. Poco a poco irán cerrando, con la ayuda de sus amigos Ted (Alan Alda) y Marcia (Anjelica Houston), el cerco alrededor del supuesto asesino, mientras el peligro les va cercando a ellos cada vez más�Leer el cine de Woody Allen no es sólo volver con calma sobre la película, sino descubrir en él a un auténtico escritor, maestro en diálogos. En todos los países donde se ha estrenado, Misterioso asesinato en Manhattan ha permanecido en cartelera durante meses y ha sido considerada por la crítica especializada otra más de sus obras maestras.

Sin plumas
Emily Dickinson, la gran poetisa norteamericana, intenta convencernos de que la esperanza «es esa cosa con plumas». No es así, dice Woody Allen. Esa cosa con plumas resulta ser su sobrino. En fin, lo que sí es cierto es que aquí el docto ignorante de Woody Allen vuelve a arremeter una vez más contra la cultura. Sin plumas es la segunda recopilación de sus escritos satíricos. Además de los cuentos publicados regularmente en el New Yorker, se han rescatado textos admirables provenientes de otras fuentes -algunos incluso inéditos-, así como dos hilarantes comedias en un acto : Dios y Muerte. En todos ellos Woody Allen hace estrafalarias reflexiones sobre los problemas que le obsesionan y que le han hecho famoso : la muerte, Dios (o su carencia), las mujeres (o su carencia), los intelectuales, las artes y hasta los dentistas. No contento con ello, orienta al lector acerca del gran interés de los temas que inspiran los ballets, de cómo ejercer la desobediencia civil, o de cómo examinar un fenómeno psíquico.

Balas sobre Broadway
Nueva York. Años veinte. La Prohibición. David Shayne (John Cusack) es un ambicioso dramaturgo que encuentra inesperadamente el apoyo financiero para su nueva obra de manos del mafiosoNick Valenti.¿La condición ? Que la amante de éste, la insoportable corista Olive (Jennifer Tilly) obtenga uno de los papeles. Pero no todo es tan malo, pues también participarán un célebre y glotón actor británico, una actriz festiva y neurótica y, sobre todo, la gran diva de Broadway Helen Sinclair (Dianne Wiest), en el ocaso de su carrera. Helen producirá una fascinación irresistible en el joven autor, a despecho de su novia Ellen.Todo se complicará cuando Cheech (Chazz Palminteri), el torvo guardaespaldas de Olive, comienza a aportar interesantes sugerencias a la obra. El problema es que no sólo son razonables, sino brillantes?Woody Allen, con su genuina comicidad, nos implica de un modo íntimo siempre. La naturaleza de la creación, la noción del bien y del mal y la lealtad a los principios, temas recurrentes en su obra, son vistos de nuevo en Balas sobre Broadway con una mirada entre nostálgica y divertida.

Annie Hall
Esta película, por la que Woody Allen recibió el Óscar en 1978, inició una nueva etapa en la filmografía de su director. Entre Coge el dinero y corre y la tetralogía Annie Hall, Interiores, Manhattan yRecuerdos (guiones todos ellos publicados por Tusquets Editores), cualquier observador detecta una evolución muy clara hacia un cine que, sin abandonar el humor, se encamina hacia el postulado ético del individuo solo ante una sociedad desconcertada y desamparada frente a problemas personales y cotidianos graves, como las relaciones de amor y amistad, el sexo, la muerte, la creación, la fe, etcétera.En la asombrosa agilidad con la que maneja los diálogos de sus inefables personajes, en el descubrimiento como actriz de la maravillosa Diane Keaton, quien, en el papel de Annie Hall, impone una figura femenina inolvidable, y en la deslumbrante belleza de las imágenes radica esencialmente el valor indiscutible de este filme, cuyo guión constituye una lectura esclarecedora y amena tanto para los que vieron la película como para aquellos que se resistieron a verla.

Manhattan
¿Quién no recuerda, entre los acordes de Rhapsody in blue, las imágenes de los rascacielos y puentes de Manhattan con que arranca el mejor homenaje de un director a Nueva York y a sus neuróticos habitantes ? «Amaba Nueva York? La había hecho desproporcionadamente romántica. No importaba cuál fuese la estación, para él era una ciudad en blanco y negro que vibraba al son de las grandes melodías de George Gershwin», dice la voz en off de Isaac (Woody Allen) al comienzo de Manhattan, la cómica y encantadora crónica de varias parejas de la seudointelectualidad neoyorkina.Nadie negará que en un cine como el de Woody Allen, donde los personajes no paran de hablar, se interrumpen y se atropellan con asombrosa espontaneidad, la lectura del guión siempre resulta gozosamente enriquecedora, no sólo para cinéfilos y entusiastas, sino también para el lector común, que puede leer el filme como si de una narración dialogada se tratara y sorprenderse con la sinceridad y el humor de su autor.

Hannah y sus hermanas
Este libro ha sido merecedor de un Oscar. El Oscar al mejor guión de 1986 concedido a Woody Allen por la Academia de Hollywood. El lector tiene ahora la oportunidad de apreciar la justicia del premio y de descubrir, prescindiendo de cualquier otro elemento, la extraordinaria calidad del texto a partir del cual se ha realizado esa espléndida película. Se trata en ella de historias cotidianas, cuyos protagonistas viven problemas afectivos comunes, pero cuya trivialidad queda suspendida por la enorme sensibilidad con la que éstos son captados, por la mirada caústica, pero inmensamente comprensiva, con que el autor los contempla. Nada de lo que aquí hacen o dejan de hacer los personajes está bien o mal hecho, pues todos se conducen según sus propias debilidades, se trate de Hannah, de sus padres, o de la corte de maridos, ex-maridos, amantes y pretendientes que rodea a las tres hermanas.Si películas como Sueños de un seductor (n.º 109 de esta colección) o Todo lo que usted quiso siempresaber acerca del sexo (n.º 130) supusieron la consagración de Woody Allen como humorista genial, a partir de títulos como Annie Hall (n.º 99), Interiores (n.º97), Manhattan (n.º 95) o Zelig (n.º115) se fue revelando de un modo cada vez más contundente su envergadura de gran cineasta, unánimemente celebrado por la crítica en su triple dimensión de director, actor y guionista.Fiel a sí mismo, es decir, sin renunciar nunca al humor ni a la cómica parodia de su personaje, Woody Allenconjuga en sus últimas películas un sabio equilibrio entre la comedia y el melodrama a través del cual se ha erigido en el más sutil e implacable retratista del paisaje humano neoyorquino. Hannah y sushermanas constituye, a este respecto, un logradísimo modelo. Para su traducción, por otra parte, contamos una vez más con la inmejorable labor de José Luis Guarner, quien nos ofrece aquí una cuidadosa versión del original, liberada de las servidumbres del doblaje.

Recuerdos
Es algo que sus admiradores ya saben : si algunas películas de Woody Allen remedan a su admirado Bergman, Recuerdos es, con descarada sinceridad, un homenaje nada encubierto a Federico Fellini y su inclasificable Ocho y medio. Allen hace un alto en sus historias y se plantea los problemas que asaltan a un artista en el momento de ponerse a concebir y realizar una obra. No sólo vuelve la cámara hacia su mundo personal, sino también hacia el medio natural de un rodaje, la industria cinematográfica y la extrañísima fauna que la puebla : productores, distribuidores, periodistas, críticos, admiradores y detractores. ¿Debe un autor que ha logrado la fama haciendo reír ponerse de pronto a rodar una película seria ? ¿Por qué ha de exigírsele siempre a un artista que repita lo que ya ha hecho ? Esas preguntas, e incluso nuestras propias críticas o alabanzas como espectadores, se convierten en carne de guión, en materia de escenas y situaciones con sello inconfundible del genio de Allen.

Perfiles
Después de Cómo acabar de una vez por todas con la cultura ySin plumas (números 56 y 71 de esta misma colección), Perfiles es el tercer libro de escritos cómicos de uno de los pocos autores que hoy consiguen arrancar carcajadas al lector.Woody Allenviene, una vez más, a alegrarnos la vida y a sugerirnos que el humor puede no sólo convertir un hecho cotidiano en una aventura diaria, sino nuestras reflexiones rutinarias en pensamientos filosóficos? Pues, como bien dice Woody Allenen este libro :"De todos los hombres célebres que han existido, el que más me habría gustado ser es Socrates. No sólo porque fue un gran pensador, pues a mi también se me reconocen varias intuiciones razonablemente profundas, si bien las mías giran invariablemente en torno a una azafata de la aviación sueca y a ciertas esposas (no las mías, las de la policía)".Perfilestrata de temas tan diversos como la relatividad de las cosas, la amenaza de los ovnis, o las tribulaciones del hombre moderno, así como, por supuesto de los tres temas favoritos de Woody Allen : el sexo, la muerte y la religión. Tanto si especula con la filosofía, la ciencia, o los sucesos de actualidad, como si analiza lo último en materia de crítica gastronómica, Woody Allen, en estos dieciséis artículos, despliega, como en otras ocasiones, todo su virtuosismo y versatilidad en el manejo de la palabra escrita, y nos ofrece una divertida muestra de su peculiar sentido del humor.Hoy, todo el mundo sabe que Woody Allen fue expulsado de dos Universidades, que se dedicó muy pronto a escribir para la TV y para actores cómicos y que, en 1964, decidió convertirse él mismo en actor. Grabó desde entoces tres álbumes de discos con sus actuaciones en vivo y escribió dos grandes éxitos para Broadway : Don¿t drink the water y Sueños de un seductor (que él mismo interpretó en teatro). Su primer guión cinematográfico, ¿Qué tal, Pussycat ? (1964), obtuvo un gran éxito de público. A partir de entonces, pudo escribir, dirigir y protagonizar él mismo las siguientes películas : Coge el dinero y corre, Bananas, Todo lo que quiere saber sobre el sexo y no se atreve a preguntar, El dormilon, La última noche de Boris Gushenko, Sueños de un seductor, Annie Hall (por la que recibió el Oscar a la mejor película),Interiores y Manhattan. Actualmente, termina Stardust Memories (Polvo de estrellas -título provisional-).Entre el guión y el rodaje, entre el clarinete y los shows televisivos, aún encuentra el tiempo para escribir regularmente para "The New Yorker" y otras publicaciones.

Interiores
Woody Allen, auténtico maestro de la carcajada seria, no tuvo miedo de parodiar a uno de sus maestros, Ingmar Bergman, en su película Interiores. No obstante, consigue no sólo convertir este film en una historia muy americana, y neoyorquina en particular, sino también en una obra muy suya, que, como siempre, se remite a sus propios problemas y fantasmas. El homenaje que rinde a Bergman queda esencialmente en la imagen y en la reflexión existencial que se desarrolla a través de los personajes.Pero éstos, contrariamente a los que Bergman, siguen como todos los de Woody Allen, hablando por los codos, en tropel, como la vida misma. De ahí, volvemos a repetirlo, la importancia de la publicación en forma de libro de los guiones de sus principales películas, aquéllas que, precisamente, Woody Allen más aprecia y que, por eso, ha controlado personalmente para su edición en inglés y demás idiomas : Manhattan (n.º 95 de esta colección), Annie Hall (n.º 99), Recuerdos (n.º 101), Sueños de un seductor (n.º 109), Zelig (n.º 115), Todo lo que usted quiso siempre saber acerca del sexo (n.º 130) y, por supuesto, Interiores.Debemos señalar que aquel que, con estos guiones, deseara seguir en moviola cualquiera de estos films, se encontraría con que la versión española en la pantalla no coincide exactamente con ésta, traducida ahora del original por la mano maestra de José luis Guarner. Esto se debe a dos motivos : primero, a razones de adaptación a la hora del doblaje y segundo, a la pequeña manipulación que el propio WoodyAllen ha introducido al concebir estos guiones como narraciones para leerse, acompañadas de las imágenes de la memoria visual.

Todo lo que usted quiso siempre saber acerca del sexo
¿Son eficaces los afrodisíacos ? ¿Por qué algunas mujeres tienen dificultades para alcanzar el orgasmo ? ¿Qué ocurre durante la eyaculación ? A éstas y otras cuestiones que agobian la inflamable imaginación del desinformado lector responde Woody Allen en este libro, uno de sus más cómicos y disparatados guiones.Realizada en 1972, Todo lo que usted quiso saber siempre acerca del sexo pero que nunca se atrevió apreguntar afronta con descaro un tema obsesivo en Woody Allen, protagonista en cuatro de los siete demenciales episodios que integran la película. Con abundante despliegue de imaginación, el genial cómico norteamericano ya se nos muestra aquí como un consumado maestro en el dominio de su elemental y eficacísimo mecanismo humorístico : la gesticulante parodia del hombre moderno (neurótico y urbano) a través de una sátira despiadada de sí mismo.Nadie que haya visto esta película dejará de recordar escenas como la del Dr. Ross (Gene Wilder) emborrachándose con Woolite por amor a una oveja, o la de Victor (Woody Allen) huyendo despavorido de una descomunal teta rodante que sólo llega a detenerse gracias a los servicios de un gigantesco sujetador. Tampoco olvidará el increible concurso televisivo titulado «¿Cúal es mi perversión ?», ni los apuros de Fabrizio (de nuevo Woody Allen) para complacer a su frígida esposa, que sólo se excita cuando hace el amor en lugares públicos. Por último, las caracterizaciones del propio Woody Allen como bufón libidinoso o acobardado espermatozoide ya forman parte de nuestra memoria colectiva.Después de Sueños de un seductor, Annie Hall, Interiores, Manhattan, Recuerdos y Zelig, éste es el séptimo guión de Woody Allen que Tusquets publica en esta misma colección, donde también han aparecido otros textos suyos. El propósito que guía su difusión en forma de libro no sólo apunta a amenizar los ocios del lector, sino que participa además de una explícita voluntad de hacer notar el valor intrínseco de los diálogos. Para ello contamos otra vez con una impecable traducción de José LuisGuarner.

Zelig
«Estalla la noticia como una bomba en el mundo de las ciencias humanas : Allen Stewart Konigsberg, más conocido como Dr. Woody Allen, nacido el 1º de diciembre de 1935, en Brooklyn, Nueva York, célebre por sus investigaciones sobre el Yo y que siempre tuvo el valor -aunque él lo niegue- de tomarse como objeto de sus propios estudios, acaba de descubrir un nuevo complejo : el complejo deZelig. La obra fílmica que él dedica al tema, la decimosegunda de su producción cinematográfica, marcará sin duda un hito en la historia del psicoanálisis.» Así podría empezar un artículo sobre WoodyAllen, si decidiéramos seguir el juego de ficciones que él mismo nos sugiere en Zelig. ¿Adónde remontará en la mente de Woody Allen la idea de un hombre-camaleón ? ¿Quién sabe si, cuando afirmaba jocosamente hace ya bastantes años : «No lamento sino una cosa en la vida : no ser otro», ya no presentía la íntima necesidad de expresar las vivencias de un Zelig-Allen, recreadas ahora con maestría en un juego visual entre lo falso y lo verdadero ?Cuando, en su última obra, Recuerdos (guión en Infimos 101), declaraba ya no estar para humor ni risa algunos, poco podía dejar imaginar a sus fans y a sus detractores, que, aunque siguiera meditando sobre temas tan sesudos como el talento, el éxito y sus consecuencias, la cultura de masas, el sueño americano, los problemas de identidad que éstos engendran, volverían a reír a carcajadas durante la hora y veinticinco minutos que dura Zelig.Pero, como reconoce el propio Allen, «nada es imposible para un psícopata»; quizás por eso concibió a un personaje genial como Zelig, cuya aberración misma es la que hace de él un héroe?Dejémonos, pues, seducir sin reservas por el incontenible impulso creador de este hombre que, película tras película, no hace otra cosa que contarnos su propia experiencia de la vida, que bien podría ser la de todos, o, al menos, la de cualquiera.

Maridos y mujeres
Todo creador acostumbra a echar mano de su propia vida para alimentar sus obras. Pero nadie podía imaginar que, en el caso de Woody Allen, este recurso creativo se volvería contra él. No creemos que Maridos y mujeres sea un reflejo de los escándalos de su vida privada con Mia Farrow, pero sí, tal vez, el resultado artístico de una profunda y meditada crisis personal.Woody Allen expone aquí la historia de dos parejas amigas que siguen caminos inversos en sus respectivas crisis matrimoniales. Gabe (Woody Allen), profesor de literatura, y Judy (Mia Farrow), que trabaja en una revista de arte, reciben conmocionados la noticia de que sus mejores amigos, Sally(Judy Davis) y Jack (Sydney Pollack), que pasaban por la pareja perfecta, han decidido separarse. Jack se lía con una despampanante profesora de aerobicc. Entretanto, Gabe se siente atraído por su alumna favorita, la jovencísima Rain (Juliette Lewis), y Judy se da cuenta de que está enamorada del hombre que había presentado a su amiga Sally para distraerla.

La bombilla que flota
La bombilla que flota, la tercera obra de teatro de Woody Allen y la primera desde Sueños de un seductor, es una comedia agridulce que se desarrolla en una comunidad de clase media baja de Brooklyn en el año 1945.En cierto modo, esta pieza puede aparecer desconcertante dentro de la obra de Woody Allen, quien nos tiene acostumbrados a un humor elaborado y sutil, pero jamás tan amargo como en La bombilla que flota. ¿Será porque el lector no puede evitar preguntarse si la situación, a la vez dramática y grotesca, que desmenuza aquí no es acaso una evocación bastante fiel de alguna otra similar, vivida por él mismo ? En todo caso, la visión de un niño -que, en Recuerdos, es Woody Allen mismo- haciendo pases de magia con un globo que flota está aún muy presente en la memoria de sus seguidores.Woody Allen cuenta aquí un fragmento de la vida insulsa y nada fácil de Enid y Max Pollack, quienes, en la insalvable penuria en la que viven, luchan el uno contra el otro y los dos contra sus propias vanas fantasías de éxito y bienestar, mientras su hijo, el posible futuro gran mago Paul Pollack, huye de su terror a la gente encerrándose en el mundo de mágicas ilusiones de su cuarto.Aunque toca aquí un tema de extrema fragilidad, Woody Allen consigue, como siempre hacernos creer en sus personajes y compartir por lo tanto sus problemas.Como bien dice un célebre crítico de teatro de Broadway, «La bombilla que flota no está sólo destinada a los habituales seguidores de Woody Allen, sino también a todos aquellos que aman el buen teatro».

Delitos y faltas
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