Ni el despiadado alzhéimer ni las demás demencias tienen cura todavía, pero hoy sabemos que se pueden prevenir. Y, afortunadamente, también sabemos cómo.La genética es responsable de apenas el 5% de las demencias, de manera que hasta el 95% de ellas se podrían retrasar significativamente o eludir por completo. Así que no somos meros espectadores pasivos de una implacable ruleta de la fortuna, sino que nuestras probabilidades de tener que asumir ese devastador diagnóstico dentro de 20 años dependen casi en su totalidad de nosotros. Las decisiones que tomamos hoy, desde qué comemos, hasta cómo dormimos o cuánto nos movemos, ya está o bien protegiendo, o bien atacando nuestro cerebro. Y aunque el mejor día para empezar a cuidarlo quizás fuera hace veinte años, el segundo mejor día... es hoy.
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