
Como la vida misma
Aún no hay valoraciones. ¡Sé el primero en valorar este libro!Biografía ilustrada, en verso romance, de Filomena, nacida en 1925, hija única de padres ciegos. Huérfana de padre a los 4 años, como lazarillo de su madre, recorre los caminos desde su Sotillo de la Ribera natal hasta Valladolid, pidiendo caridad. Llevan un certificado municipal de “pobres de solemnidad”.
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Ficha técnica
- ISBN
- 9788413634197
- Páginas
- 82
- Tamaño
- 200 x 200 cm
- Formato
- Tapa blanda
- Año
- 2020
- Idioma
- Español
- Temática
- BIOGRAFÍA: GENERAL
Acerca del autor
Fermín Gil Casado
Apuntes biográficos de Fermín Gil Casado
Nací en Burgos en 1954, cuarto hijo entre trece hermanos.
Bachillerato: Loeches, (Madrid) Colegio Montfort (internado para misioneros) 1964-1970 Licenciatura en Filosofía y Letras (Sección Psicología) Universidad Complutense de Madrid, 1971-1978.
La residencia durante los estudios universitarios fue en el Pozo del Tío Raimundo y en Palomeras Bajas, en Vallecas; viviendo de alquiler en un Colegio de los Hermanos de la Sagrada Familia.
A partir de 1980 cambio de residencia a Sabadell, hasta la fecha actual.
He formado parte de asociaciones diversas: la más reciente, nada más jubilarme, es el Club de Ajedrez de Barberà. Participé en Asociaciones de Vecinos, AMPA’s y sigo manteniendo relación con otras entidades y ONG’s de carácter solidario.
Entre las aficiones siempre he tenido en cuenta la lectura: poesía, novela, biografías, historia…
Disfruto y participo mucho con la música, tanto clásica como popular. Oír la guitarra de Paco de Lucía, o escuchar a Vivaldi, Beethoven o Stravinsky son delicias exquisitas. Como aficionado canto en dos corales, una de Barberà, “A Quatre Veus” y otra de Sabadell, “Orfeó de Sabadell”. Gracias al gusto de mis hijos por las construcciones humanas, “els castells”, entré a formar parte de sus músicos y voy con ellos tocando la gralla (similar a la dulzaina) por todas las ciudades donde actuamos en múltiples fiestas mayores.
Por insistencia de mi madre, en el internado aprendí nociones de música y comencé a tocar algún instrumento, órgano, bandurria, guitarra. Más tarde, ya bien mayor, aprendí a tocar la gralla. Y por culpa de un regalo temporal de una compañera, voy practicando el acordeón, que fue el instrumento de mi abuelo ciego, a quien ni mi madre llegó a conocer, pues falleció cuando ella tenía 4 años. Pero hace ya más de un lustro que por Navidad o en verano, disfruta la madre de melodías y canciones acompañadas de acordeón o guitarra y cantadas en familia.
Sabadell, agosto 2020
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