DE LABERINTOS, PADRES Y ADOLESCENTES. Relatos intensos desde la realidad cotidiana hasta la cuántica
Aún no hay valoraciones. ¡Sé el primero en valorar este libro!Los objetos que nos acompañan a diario no son simples cosas, con más razón si hablamos no de ese jarrón o esa mesa, sino de juegos que acompañaron la infancia de padres e hijos. En esas simples maderas y plásticos reposan fuertes sentimientos; en los movimientos de los jugadores, sea con un futbolín, sea con raquetas de ping-pong, no solo hubo técnica, sino también alegría, confianza, compañía, desesperanza, aburrimiento, resentimiento, miedo, soledad, amor, redención… No pocas veces la adolescencia y sus consecuencias, tanto en hijos como en padres, llevan a un límite que puede ser destructivo, a dudar de todo, a ya no poder más. En unas ocasiones, hacia una ira injustificable al ver cómo seres queridos dan la espalda; en otras, a añorar tanto esos ecos infantiles, esa sonrisa que no volverá, que tratas cobardemente de huir de su ausencia. El adolescente se ha de reafirmar y, durante un tiempo, rechaza, sin maldad ni piedad, a los padres, aunque estos estén en los huesos de su corazón y en el calcio de la cena. La adolescencia implica mundos ilimitados y misteriosos. Hay, sí, algunos aspectos comunes; incluso hay bastantes que son inteligibles, pero, si además entramos en dimensiones profundas, cuánticas, todo se torna extraño, como una fantasía mucho más real que la hojalata cotidiana. Incluso cuando un padre o una madre se ha ido para siempre, su lucha por volver y ver una vez más al hijo no cesa nunca, y quizá, en algún caso, se consiga… No hay tristeza: cuanto más alto y lejano sea su vuelo, más cerca está del recuerdo.
Los precios incluyen IVA
En stock
Formato: Papel
Cómpralos juntos
Ficha técnica
- ISBN
- 9791370465582
- Páginas
- 200
- Tamaño
- 150 x 210 cm
- Formato
- Tapa blanda con solapas
- Año
- 2026
- Idioma
- Español
- Temática
- Cuentos
Acerca del autor

Jaume Bosch Jurado
Conocí a mi avatar en su ciudad natal, Barcelona, cuando él tenía unos 14 años. Poseía un aceptable bagaje de lecturas (Blyton, Verne, Dickens, Unamuno, Poe…). Conseguí con facilidad que me aceptara y escribimos algunas buenas redacciones para el instituto y varios relatos porque sí. Empezó a llevar libretitas en el bolsillo para anotar ideas, reflexiones, las cosas que observaba (aún lleva una en el bolsillo). Durante años tuvimos una relación irregular, con largas ausencias, pero siempre con algún contacto, con ideas, creo, que interesantes. Estudió Historia, encontró amores y amigos, hubo sindicatos y movidas reivindicativas, y mi antigua influencia sobre él se diluyó. Pero sucedió que, al poco de cumplir él los treinta, me llamó: no solo tenía varias ideas, sino que había pergeñado borradores sugestivos, de modo que nos pusimos a trabajar. Su labor docente, en institutos de Cataluña, no le impedía tener cierta inspiración. Escribimos un par de novelas y bastantes relatos. Tras varios años trabajando, de pronto me dio portazo sin explicación clara: que si estaba estancado, en crisis, que si había conocido a alguien. Siete años estuve sin saber de él, mas, desde que nos reencontramos, en Valencia, hace unos veinte, la relación se ha hecho sólida, para siempre. Él ya está adentrado en la sesentena y sabe quién manda: si su tenue persona o un servidor, el escritor. (...)
Valoraciones de los usuarios
0 reseñas
Deja tu valoración
Comparte tu opinión sobre este libro y ayuda a otros lectores.
Inicia sesión para valorar este libro.
Iniciar sesiónOpiniones de lectores
Todavía no hay valoraciones de este libro. ¡Sé el primero!





