Estar embarazada por segunda o tercera vez no deja de ser motivo alegría y preparaciones, tanto para padres como para los hermanos expectantes. Juntos se preparan para lo que vendrá. Pero ¿qué pasa si esa vida se trunca? Un silencio gélido, una sombra oscura, una pesada losa cargada de sentimientos y culpas cae sobre la familia, dejándola muda. Y, aunque cada vez ocurre menos a menudo, la sociedad contribuye a ese aislamiento doloroso minimizando los efectos de una pérdida perinatal.
Este cuento es una herramienta para facilitar el diálogo entre padres, o abuelos, y los otros niños de casa, aquéllos que también han perdido a su hermanito/a y, sí o sí, detectan y sufren su pérdida. La guía nos ayudará a integrarla y elaborarla en familia.
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