Desde niño, Daniel descubre que tiene una capacidad especial para sentir e interpretar la belleza escondida en la naturaleza. Estudia arte en Madrid y París.
Averigua la causa biológica de su especial sensibilidad que también le permite interpretar con claridad las emociones propias y ajenas. Su especial condición influye en su carácter abierto y le facilita las relaciones sociales. También le enriquece su intensa vida sentimental.
Además, su sensibilidad le favorece en su profesión de experto en arte, porque detecta un «aura» que rodea a los cuadros, en donde quedan atrapadas las emociones que los pintores experimentan cuando realizan sus obras. De esa forma, distingue los originales de las copias y se convierte en un reconocido experto internacional en pintura.
Se involucra, sin saberlo, en una trama corrupta de cuadros valiosos que pertenecen a la Iglesia. Como consecuencia, consolida una amistad con un cardenal con el que comparte algún secreto de los cuadros.
Extiende su actividad profesional a China y a Sudamérica, en donde vive una peligrosa aventura, con un desenlace inesperado.
Una trama original y sugestiva, contada con estilo sencillo y directo. Emocionante, pero sin violencia.
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