Escribiendo esta guía me he dado cuenta de que existe un terrible tabú cuando se habla de las dificultades que sufren las empresarias cuando, trabajando en conjunto con su marido o esposa, siguen sin saber diferenciar sus roles empresariales de los roles familiares.
Me he encontrado con señores de setenta y cinco años que no se quieren jubilar porque no quieren bajarse de su poder debido al ego tan grande que poseen; mujeres que trabajan en la empresa familiar sin estar dadas de alta en la Seguridad Social (a pesar de llevar más de veinte años allí) o incluso hijas que sufren la desconfianza de su padre (el jefe).
Por todo ello, y por mi vivencia personal trabajando casi diez años con mi exsocio y exmarido, he escrito esta guía.
Así pues, que mi experiencia sirva para cultivar un antes y un después en la empresa familiar.
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