Ádian ha logrado el control de la ciudad y del reino. Ha formado un ejército joven, compuesto por soldados sin experiencia pero con mucho coraje, decidido a reconstruir Adberg. Ahora le toca perseguir a Saigón y ejecutarlo, aunque para ello deba cruzar la frontera de Gran Leonis.
Pero ya no está solo. La gente que le aprecia lo apoyará sin restricciones, al punto de sellar una promesa sobre la suya para mantenerlo fuerte. Incluso lo ayudarán a salir de la oscuridad cuando la pena le aplaste el alma y pierda el impulso de seguir adelante.
Selena, por su parte, se ha atrincherado en la ciudad de Kalratia junto con los nobles que aún permanecen fieles, dispuesta a enfrentarlo. Sin embargo, nada de esto detendrá al nuevo rey de Adberg, respaldado por los suyos. Ni dragones, ni amenazas, ni la oposición de los reyes vecinos, ni siquiera el rey de los elfos, podrán impedirle cumplir la promesa que le hizo a Serkes.
Ha llegado el momento de poner todas las cartas sobre la mesa, aunque para ello haya que enfrentarse al mundo entero.
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