La jubilación marca el inicio de la tercera parte de la vida y con ella llegan cambios en las rutinas, las relaciones sociales y el estilo de vida. Tienes más tiempo para ti y para la familia. Empiezan las ausencias de seres queridos y vemos que nuestro cuerpo envejece irremediablemente al cumplir años. Nosotros cambiamos y también el mundo en el que vivimos. No siempre se camina a la par. Hay que aprender y adaptarse. A pesar de la cuesta abajo, esta etapa puede convertirse en un momento vital reflexivo, rico y conciliador. Se puede envejecer sin que el sufrimiento, la impotencia o los recuerdos marquen nuestra felicidad. ¿Cualquier tiempo pasado fue siempre mejor?
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