¿Cuántos de nosotros se sienten en necesidad de encontrar a Dios? ¿Cuántos lo han buscado? En muchos, el Espíritu de Dios se agita, buscando el camino para hallar al creador. Pero el hombre no es solo espíritu, sino también cuerpo y mente.
Las tres partes de nuestro ser requieren su atención y así como hacemos deporte, tragamos libros, el espíritu también busca aquello que le da energía.
Somos tres, pero solo uno.
Esta es la historia de un pecador. Uno normal, que trabaja, pasea con su perro, ama a su esposa. Pero algo le faltaba.
Recién al darse cuenta de que algo le faltaba comenzó a entender lo que es la verdadera felicidad: aquello que es tres, pero es uno.
Aún no hay valoraciones. ¡Sé el primero en valorar este libro!