Canadá, finales del siglo XIX. Tras la trágica muerte de su madre durante un parto, el joven Jeremías Sheridan Farrell comienza a narrar los oscuros acontecimientos que marcaron su infancia en una granja aislada. La progresiva degradación mental de su padre, alimentada por un fanatismo religioso, la superstición y la pérdida, sume a la familia en un clima de terror doméstico. Esta novela explora la pérdida, la locura y los ecos del trauma a través de los recuerdos de un anciano que busca dejar testimonio de un pasado marcado por la fatalidad y el aislamiento en los remotos parajes de Lihrstone.
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