En 1723, Felipe V prohibió la práctica del rejoneo a los cortesanos, provocando el crecimiento entre la plebe del toreo a pie. Esto, unido a las inauguraciones de las primeras plazas de toros circulares en Sevilla y Madrid, así como a la constitución de las primeras castas fundacionales, dio como resultado el toreo como hoy lo conocemos.La tauromaquia ha ido evolucionando paralelamente a nuestra sociedad. Los toreros impusieron primero el valor, y más tarde, el arte, pero las gotas de sangre siempre han estado presentes. En esta obra, a través de sus protagonistas, le invitamos a comprobarlo.
Aún no hay valoraciones. ¡Sé el primero en valorar este libro!