Es necesario, y justo, hablar de las lágrimas en la vida de un hombre. Es una referencia, un pilar esencial. Asociada como va a ellas la soledad adquiere el grado de inevitabilidad, de función primordial. ¿Qué somos sino memoria, lo que creemos que somos? * De niño (¿he sido niño alguna vez? ¿no he sido niño alguna vez?) recuerdo que tenía las manos calientes. Jugaba en la playa: por las rocas, corriendo; subiendo a una batea varada que asemejaba a un castillo... Y las manos siempre calientes. ¿Un signo distintivo relevante? ¿Una propensión a la nostalgia?, pienso
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