Cruz Fdez Heres
Sus libros

Ahora: Cuéntame un cuento que sea real
Desde un patito feo que no quiso ser cisne, una lechera que se atrevió a romper vasijas o un lobo cansado de ser el malo del cuento, pasando por un niño que buscó y buscó al genio en su lámpara no tan maravillosa, hasta una caperucita que se enfadó con su lobo y tres cerditos que se cansaron de hacer sus casitas.
Todos ellos conviven en este libro buscando la mejor manera de romper con el «colorín colorado», porque a nadie le gusta que se le termine su cuento.

Para Pedro, el niño que vive en mi casa
Este cuento habla de tu casa y de la mía. Y de cualquier casa que sueñe con estar construida de algo más que ladrillos, materiales y diseños de última moda. Es un grito a favor de un derecho vital, y un guiño a las personas —grandes y pequeñas, de lejos o de cerca, con nombre o anónimas— que son capaces de construir un hogar con solo su presencia. Sobre todo, este cuento es un deseo y un agradecimiento. El deseo de que cada ser humano pueda lograr un techo, por mucho que «los lobos» soplen y soplen. Y el agradecimiento infinito a ese «gran pequeño» que un día llegó de un país muy, muy, muy lejano y se convirtió en mi hogar.
