Juan Luis Alemán González
Sus libros

La decisión
Isabel, profesora de Filosofía de Enseñanza Secundaria, se tropieza con Paco Luis, su antiguo amor, después de muchos años. Ese encuentro hace que se plantee su orientación sexual por la relación de pareja que mantiene con Milagros.
«[…] me invadió una amargura tan profunda que tuve que sentarme en un banco de la plaza de la Concepción para tranquilizarme y respirar profundamente mientras las lágrimas recorrían mis mejillas. […] Me sentía abandonada por los dioses, arrojada al mundo como un ser execrable, expiando no sé qué pecados de juventud o culpa ignominiosa de mis antepasados, y ahora solo me quedaba pagar por la culpa de esa mancha pecaminosa similar al pecado original purgando con la presencia inesperada de Paco Luis, que ponía patas arriba mi vida, mis creencias, mis amores, mi integridad psicológica… Pero, a pesar de todo, echaba de menos aquellos tiempos felices con Paquillo y veía, en su reaparición, la oportunidad de enmendar los fallos de nuestra relación. Pero… ¡ay!, Milagros me tenía robado el corazón a pesar de los inconvenientes de nuestra convivencia. No podía pensar con claridad y opté por dejarme llevar por la indolencia que mis sentidos experimentaban, abandonándome a la indiferencia del tiempo y el lugar…».

Dilema
Tomy, profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria, mientras iba de camino al aeropuerto no paraba de pensar en aquellas tres mujeres que habían marcado poderosamente su vida: Eliana, la voluptuosa, la alegre mujer que encarnaba, como ninguna otra, el carpe diem de Horacio incitándonos a aprovechar el tiempo y no malgastarlo inútilmente en cosas accesorias; Silvia, la incondicional, su primer amor, la mujer que lo amaba a pesar de sus dudas, la compañera sosegada de una vida ideal; y Miranda, la misteriosa, la mujer detrás de un velo, la pintora de la Fajana de Franceses que se había vuelto imprescindible en el lienzo de su alma. Su vida se había convertido en un dilema.

La Herencia. Una historia de codicia, celos y desengaños
Cristabel, la menor de tres hijos, sumida en la magua por la felonía que sus hermanos infligieron a la memoria de sus padres, ninguneando la intención con la que redactaron el testamento, trocándolo en una herencia marcada por los celos, la codicia y la pusilanimidad, respondía a su pareja que solicitaba la aprobación de las compras que había realizado para disfrutar de la fiesta de Los Indianos:
«—¿No sé qué decirte? Me coges de improviso… No sé… Solo se me ocurre felicitarte por que has hecho una magnífica compra… ¿Cómo no me lo habías dicho? —Fue todo lo que se me ocurrió porque, aunque lo que veía me agradaba enormemente, lo que en realidad pretendía era mostrar el enfado que me había entrado de repente por no llevarme de compras, porque yo también quería encontrar una tienda donde poder adquirir el olvido, husmear entre los escaparates de los comercios con la vana esperanza de descubrir que tenían a la venta la paralipsis que me permitiera ignorar el execrable acto que mis hermanos habían cometido con la herencia de papá».

¡Salpica pa´llá!
Hay heridas que no terminan cuando acaba una guerra. En el verano de 1936, el golpe militar rompe la vida de familias que solo aspiran a trabajar, criar a sus hijos y vivir en paz. En Canarias, lejos de los grandes frentes de batalla, el miedo también llama a las puertas de madrugada. La desaparición de vecinos, los abusos de poder, el silencio impuesto y la lucha por conservar la dignidad marcan el destino de varias generaciones. Desde los barrancos y pueblos de Gran Canaria hasta La Palma y Tenerife, las vidas de Ignacio, Lucrecia y quienes los rodean se entrelazan en una historia en la que la memoria familiar se convierte en el único refugio frente al olvido. Mientras unos intentan sobrevivir sin renunciar a lo que son, otros descubren que las decisiones tomadas décadas atrás siguen resonando en el presente. Con una cuidada recreación de la vida cotidiana, el habla y las costumbres del archipiélago, ¡Salpica pa´llá! recupera una parte de la historia de Canarias que durante demasiado tiempo permaneció en silencio. Una novela que recuerda que detrás de cada desaparecido hubo un hogar vacío, una familia rota y una esperanza empeñada en no desaparecer.
