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Raúl Fernández Vítores

Sus libros

Jaikus

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POESÍA136 pág.ISBN 9788418435805

Hay algo primitivo en el impulso que lleva al ser humano a hacer poesía o construir objetos. Uno es poeta porque tiene la necesidad imperiosa —casi fisiológica— de fabricar cosas. Lo llaman creación. Pero no se trata solo de hacer. Se trata de producir. Producir obras. En general, la poesía no es una forma de escritura. Antes bien, cabe decir que la misma escritura es una forma poética. Levantar un menhir o escribir un jaiku son acciones, en el fondo, idénticas.

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POESÍA138 pág.ISBN 9788418921292

Basta una sombra para orientar un plano. El sentido se proyecta sobre la faz de la tierra. Efímero, puntual, fugaz y minúsculo. Erguido, como un menhir, camina el ser humano para no quedarse ciego. Por eso deambula y escribe el poeta. Breve e inútilmente cuando quiere no estar o desaparecer él. Grado cero de la poesía. Uno siempre fracasa en tal empeño. Y no es bueno que así sea. Pues, fallado el suicidio del autor, no todo se revela. Ausencia de un tú, presencia constante del deseo, lecturas del viejo taoísmo y del aún más viejo Bereshit… esta segunda enéada.

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POESÍA120 pág.ISBN 9788419653161

En el mundo de la imagen, la escritura nos da la medida del tiempo. Sincronía y diacronía, lengua y habla, texto y redacción se reclaman mutuamente. Tal es la paradoja. Solo mediante, desde o a través de una representación es posible ver otra. Y todas son falsas, todas mentirosas. La tercera enéada investiga los señuelos, la virtud o los cuadros que obvian el vacío, pero apuntan al misterio.

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POESÍA120 pág.ISBN 9788410191112

El amor es un misterio. Si estuvieses aquí aún, nos miraríamos con cierto pánico. La sospecha de que el otro sólo existe a costa de un tercero socava la pureza de cualquier altruismo. Propiciatoria es la víctima que une a los depredadores. Matanza ritual de los iguales. Tal el horror de los primeros sacrificios. Humanos. Cualquier sociedad está construida sobre este hecho atroz que abre lo simbólico, un engaño que permite concitar en uno solo o en unos pocos todas las violencias del resto del grupo.

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POESÍA124 pág.ISBN 9791387984267

A la sombra de un precepto crecen los grupos humanos. Política y moral solo perviven bajo el pretexto de un no saber, sub specie ignorantiae. La fuerza de la ley es el temor y la esperanza ante la ley. Es posible conocer el mundo, pero, paradójicamente, el ser humano está condenado a no conocer su propio origen. Porque solo ignorando la verdadera causa de la ley es posible que esta coerza y el deseo que la justifica persiste. Por eso aceptamos no hablar de nosotros mismos, aunque hablemos de las leyes. De nosotros mismos ni hablar. De nobis ipsis silemus.