Alejandro López
Alejandro López nació el 29 de octubre de 1970 en la comunidad de Comalapa, en el departamento de Chalatenango, El Salvador. Después de completar sus estudios de bachillerato, emigró a Italia a la edad de diecinueve años, y allí se apasionó por la lectura de la historia, la filoso-fía y la poesía. Entró a ser parte del Círculo Bohemio Literario de salvadoreños en Italia, donde participa en eventos artísticos y culturales multiétnicos en la ciudad de Milán y colabora como columnista en un
periódico digital.
Sus libros

Una pluma fundida en versos
Una pluma fundida en versos es una profunda reflexión poética en la que Alejandro López expresa su propia visión del mundo. En esta vida moderna y frenética en la que todos parecemos máquinas programadas para hacer determinadas cosas, nos olvidamos de que, como personas, necesitamos algo más que dedicarnos simplemente a la sobrevivencia, y que la razón de nuestra vida no se limita a producir y consumir productos. En sus poemas impregnados de lirismo, el autor interroga al tiempo, como el elemento que rige nuestra vida; al amor, como la fuerza que mueve nuestra voluntad y la razón por la que vale la pena vivir; habla de la naturaleza, la belleza, los afanes de la vida, toca temas sociales que están en el centro del mundo, como las guerras, la emigración y la injusticia social; exalta y denigra personajes cuyas acciones de altruismo o de maldad han dejado huellas en la sociedad; pone en el centro de nuestra existencia el presente, como única medida del tiempo que podemos saborear; el paraíso es una ilusión de nuestra mente, y la vida terrenal es la única que tenemos.

Una voz para los engañados
Una voz para los engañados es una historia real en la que la familia Hernández se desenvuelve en medio de las adversidades que afligen a El Salvador, así como a la gran mayoría de los países latinoamericanos, víctimas de las potencias industrializadas y sistemas políticos arbitrarios en los que la población tiene solo el derecho de estar callada. Héctor es el primer hijo de la unión entre Joaquín Hernández y Marta Ardón y crece en pleno desarrollo de la guerra civil salvadoreña, siendo testigo ocular de muchos episodios de violencia y del desarrollo de una guerra absurda y una revolución fracasada. Héctor nace con una predisposición filosófica y poética que lo lleva a una constante búsqueda de la verdad y del concepto de justicia. Crece en un ambiente católico con una fe ferviente, y cuando se siente defraudado por la historia y la doctrina del catolicismo, va en busca de la religión que represente con integridad la palabra de Dios. Después de muchos años viviendo en el dogmatismo religioso, empieza a dudar y a poner en discusión todas las enseñanzas bíblicas. Desea también emigrar y conocer otras culturas, y en ese afán vive la dura experiencia de la clandestinidad en la travesía de México, buscado el sueño americano. Su edad adulta se desarrolla en Italia, donde vive experiencias de amor maravillosas y se dedica a escribir con el deseo de ser una voz para los que no la tienen y viven bajo el engaño de la demagogia política y la religión.
