Clara Medea
Clara Medea es una poeta y escritora madrileña, nacida en noviembre de 1982.
Le caracteriza su gran sensibilidad, la solidaridad con el prójimo, su fortaleza y la resiliencia que le ha permitido mantener indeleble la sonrisa que la caracteriza.
Mujer emprendedora, soñadora y polifacética, lucha incansablemente por alcanzar cada uno de sus sueños. Además de su pasión por la poesía, la escritura y la lectura, Clara Medea ama viajar, el deporte, los idiomas, la fotografía, el arte, la cultura y es una excelente repostera.
Posee una amplia formación académica y profesional: Licenciada por la Universidad de Génova. Coach profesional certificada con alta especialización: psicología del coaching y coach nutricional. Es miembro de la Asociación Internacional de Titulados y de Profesores Universitarios en Coaching. Actualmente formándose como psicóloga en intervención clínica.
Ha creado 5 páginas webs con sus mayores hobbies: la escritura, el Coaching, la repostería, la cocina y las manualidades.
Sus libros

El Suspiro Del Viento
Tras el éxito de sus dos anteriores obras: La palabra que teje la vida y A una palabra de ti (Editorial Círculo Rojo), de la que logró ver la luz a una segunda edición, se lanza sin miedo a crear ésta, su tercera obra: El suspiro del viento, con la misma editorial, Círculo Rojo. A diferencia de sus anteriores libros en los que se funde con la poesía y se fusiona con la lírica, El suspiro del viento supone un punto de inflexión, un cambio en su estilo de escritura, de vida y de pensamiento. “Nunca pensé que llegaría a escribir una novela, siempre me ha apasionado la poesía y la psicología, los libros de autoayuda y aquellos que logran ir más allá, adquiriendo una dimensión que difiere de lo anodino y de lo superficial. En un principio estaba convencida de que seguiría la misma línea, sin embargo, alguien cercano en mi vida me hizo reflexionar sobre la posibilidad de lograr escribir y adaptar una novela a mis sentimientos y emociones, y así lo hice. Poco a poco logré ir dando forma, sentido y sensibilidad a esta historia cuyo personaje resurge de las cenizas y renace cual alma reforzada y renovada bajo forma necesaria de ser interpretada con el corazón y no exclusivamente con la mirada”. Semblanza resurgida de entre las cenizas más profundas, relato intenso y fielmente acorde a su esencia.

La palabra que teje la vida
Hasta que amanecieran los deseos, hasta que despertaran los sueños. No desvanezcan mis dulces sueños, tras mis nítidos versos. Desistí por un instante de mis sueños, frente al miedo incansable de perderlos. Y al batir dos almas al unísono del horizonte. Deshilachado en mi pecho, tu viejo lienzo dibujado. Volverán los sueños rotos, como un alma que despierta y anochece en su eternidad. Recréame en tu alma perdida, como un eco de mi voz dormida.

La esencia de lo efímero
Quienes la seguimos desde hace tiempo, tenemos mucha suerte, porque Clara Medea ha sacado un nuevo libro. Es verdad, no siempre aparecen en las novedades literarias porciones de verdad tan elocuentes como en los escritos de Clara Medea. Cada nueva entrega de su autora es una vuelta de tuerca hacia algún asunto del fondo del alma que nos interesa decisivamente, hacia ese mapa difícil de explorar que es el ser humano. En este caso nos cuenta su experiencia transformadora como voluntaria en el hospital Clínico San Carlos de Madrid. El ejercicio que ha hecho Clara Medea con su estilo inimitable, fruto de una atención minuciosa a todo cuanto el otro le cuenta, es una enseñanza para sus lectores. Es un libro absolutamente necesario que aparece justamente en el año más inesperado y terrible, el año del coronavirus. Javier Alonso Los voluntarios llegan como las golondrinas con el candor y la inocencia de una dulce primavera, con la misión de donar alegría y amor. Fugaces pero consoladores que dejan un recuerdo de esperanza en el corazón de quien sufre. Bálsamo reparador de las heridas del alma. Tibia brisa en la desierta memoria del lecho. Y el dolor por pocos minutos queda olvidado, encerrado en una urna trasparente que después romperá de nuevo la soledad. María Rosa Luceño ¿Qué tal si hoy le ponemos a todo un buen broche de oro? ¿Por qué hoy no nos damos un homenaje? ¿Por qué no nos aplaudimos a nosotros mismos por haber llegado hasta aquí? No esperemos más. Cómo decía Antonio Machado: «Hoy es siempre todavía». Un millón de gracias por ir juntos de la mano aprendiendo a vivir en este nuevo mundo en el que hemos aprendido a sonreír con la mirada. Con la colaboración especial de Nieves Herrero.
