
Manuel Jesús García Amador
MANUEL JESÚS GARCÍA AMADOR. Nacido en Arahal un 14 de noviembre de 1986, investigador y divulgador de la Historia. El amor por su pueblo y sus grandes inquietudes por saber lo llevan a ponerse a investigar sobre su pueblo. Son «las notas históricas sobre Arahal» de don Antonio Jiménez Pérez unas de las principales herramientas que utilizaría en sus comienzos en el año 2013, siendo una constante la investigación y recopilación de testimonios orales y gráficos. Tempus fugit, «el tiempo vuela», decían los latinos. Esta reflexión nuestro autor la aprovecha al máximo, como si cada minuto de su vida valiera su peso en oro. De ahí los excelentes resultados conseguidos hasta ahora por el mismo. En la actualidad ejerce su actividad profesional en la Escuela de Música y Danza, dependiente del Excelentísimo Ayuntamiento de Arahal (Sevilla), y cuenta en su haber con numerosas obras e investigaciones relacionadas con la historia de los pueblos de la Campiña sevillana y su gente, siendo un escritor nada «usual», saliéndose de los cánones habituales de las obras que se publican sobre la historia. A lo largo de esta aventura literaria e investigadora ha contado con la colaboración inestimable de don Francisco Morillas Caro (licenciado en Historia, graduado en Historia del Arte e integrante de la Comisión del Patrimonio Histórico Artístico de Arahal), don Antonio Nieto Vega (Cronista Oficial de Arahal desde mayo de 1966 hasta 2020), don Oliver Tovar Urbina (policía local e investigador de Marchena), don Ramón Luna Romero (investigador de Marchena), don José Antonio Martínez Rodríguez (doctor en Derecho Penal y Procesal por la Universidad de Sevilla) y don José Manuel Camacho Cintado (docente e historiador de Arahal).
Sus libros

Morón: retazos de un pasado no tan lejano
El lector que navegue por sus 486 páginas se adentrará en la Historia de la antigua ciudad de Mauror desde la prehistoria hasta nuestros días, pasando por la ciudad que sirvió de frontera por sus situación en la Banda Morisca hasta la reconquista en 1240 por las tropas castellanas de Fernando III (el Santo). En esta obra se rescata del olvido a personas cuyas vidas, en principio, estaban destinadas a pasar por el más tétrico anonimato, las salva para la Historia, consigue con esta algo que ni siquiera ellos pretendieron: la eternidad; ya que nadie muere realmente mientras alguien le recuerde. Personas humildes, que para nada fueron conscientes de que estaban construyendo la Historia de Morón.

Arahal, siglo XIX. La Razón de la Sinrazón
El siglo XIX, etapa histórica caracterizada por cambios a nivel social, político y económico. Dentro del mismo fenece el Antiguo Régimen, el absolutismo, se modifica la pirámide social, la vieja aristocracia y la Iglesia pierden fuerza y poder; asistimos a la emergencia de la nueva clase social dominante, la alta burguesía, gracias a su dominio de la industria, del comercio y de los servicios, también de la agricultura debido a las Desamortizaciones de Mendizábal (1836) y Madoz (1855), fundamentalmente. Siglo también de conflictos civiles en España (Guerras Carlistas) y en el extranjero (Guerra de Cuba y Filipinas de 1898, y antes la Guerra de África 1859-1860). Asistimos a crisis agrarias, a los problemas de subsistencia del proletariado rural y urbano. Arahal, nuestro Arahal, no fue ajeno a toda la efervescencia política, social y económica que se vivió por esta época. Se produjeron momentos duros como, por ejemplo, los sucesos de 1857; anarquismo, comunismo, etc. estaban patentes a nivel local, de lo cual se hicieron eco los periódicos y publicaciones de la época, en muchas ocasiones de manera sesgada. Todo esto y mucho más es lo que nos cuenta «Arahal, siglo XIX. La Razón de la Sinrazón». Porque muchos de los acontecimientos estudiados no fueron porque sí, todos tuvieron un origen y unas motivaciones y difusión, a veces, interesadas que perjudicaron la imagen de nuestro pueblo.

Marchena, ayer y hoy
Ayer y Hoy entremezclan matices del devenir del tiempo, recuerdos e imágenes que nos hacen encogernos el corazón, como si de una hoja de papel arrugado se tratase. Esta obra, continuación de «Un Paseo por Marchena», nos traslada a la Marchena actual, resultado de amalgama de esfuerzos, victorias y derrotas. Pueblo donde la historia brota por doquier, alforja de recuerdos imborrables, tomando por testigo a sus alfiles Ramón Luna Romero y Oliver Tovar Urbina, al igual que ya hiciera Rodrigo Ponce de León, en la «tierra de los olivos». La necesidad de escribir nuestra historia como parte de nuestra identidad es una urgencia que a gritos clama ser rescatada del olvido, ya que por desconocimiento o tergiversación se pierde inexorablemente en la memoria de nuestros mayores y en archivos vetustos, olvidados en oscuras y húmedas bibliotecas. La Historia no es más que la suma de pequeñas y cotidianas historias a nivel «micro» que dan como resultado la Historia a nivel «macro». Y es precisamente esa idea la que pretende transmitirnos nuestro autor. Un pueblo en el cual la historia brota por doquier, surge en cada esquina de su casco antiguo, el paso continuo por sus tierras de pueblos de muy distinta procedencia hizo que en las mismas se sedimentaran culturas, genes e idiosincrasias. Pero junto a la Historia con mayúscula, la grandilocuente, es decir, la historia a nivel macro, nos encontramos con la historia a nivel micro, la que sedimentan con su esfuerzo diario personas anónimas, de la vida cotidiana; esta última historia también tiene cabida en la obra. Walt Disney nos invita a creer en un mundo de fantasía: «Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana».

