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Maria Gladys Cachay Acosta

María Gladys Cachay Acosta nació el 10 de junio de 1984 en Lima, Perú. Aunque nacida en la capital, desarrolló un profundo vínculo con la región Cajamarca, particularmente con la provincia de Celendín, donde decidió construir su vida profesional como educadora. Realizó sus estudios primarios en el C.E. N.º 82392 “Nuestra Señora de Fátima” y la secundaria en el Colegio “Nuestra Señora del Carmen”, ambos en Celendín. Guiada por una temprana vocación pedagógica, cursó estudios superiores en el Instituto Superior Pedagógico “Arístides Merino Merino”, consolidando su formación inicial como docente. Más adelante, obtuvo el título de Licenciada en Educación en la Universidad Nacional de Cajamarca, fortaleciendo su perfil académico y compromiso con la educación local. En su búsqueda de mejora continua, concluyó una Maestría en Psicología Educativa en la Universidad César Vallejo y una segunda especialidad en Investigación y Gestión Educativa en la Universidad Nacional de Tumbes, ampliando su enfoque en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Actualmente, se desempeña como docente nombrada en Educación Primaria en Celendín. Es reconocida por su responsabilidad, disciplina y vocación. Su labor destaca por el uso de metodologías activas y su constante actualización, dejando una huella significativa en su comunidad educativa.

Su libro

Dulcinario

Dulcinario

POESÍA124 pág.ISBN 9791387763367

Dulcinario es un canto apasionado al amor y un grito vehemente a la realidad. En sus versos palpita la adoración profunda al ser amado, la entrega absoluta que roza lo sagrado y el deseo que se convierte en eternidad. Pero también arde la inconformidad, la voz que se alza contra las sombras de la injusticia y la reflexión sobre la esencia efímera de la vida. Con un lenguaje embriagador y romántico, cada poema es un susurro y un relámpago, una caricia y una llama que consume. En sus páginas, el amor se vuelve verbo, la ausencia, un abismo infinito, y la existencia, un misterio que solo la poesía se atreve a desvelar. Dulcinario no es solo un libro: es un latido escrito, un espejo del alma que invita a amar, a cuestionar y a sentir hasta la última fibra del ser.