María Luisa Campos Fernández
Mª Luisa Campos Fernández
Nació en Sevilla en el año 1958. Desde los diez años reside en la Estación Linares-Baeza. Veinticinco años dedicada por entero al baile hasta que una enfermedad la retira de éste y a sus cuarenta años abandona su pasión por la danza.
Decide dedicarse a una de sus aficiones: la escritura. En 2008 edita su primera novela El velo negro vendiendo íntegramente su edición. En mayo de este año se edita la segunda edición.
Su segunda novela El baile de las amapolas se edita en el 2010.
Hoy en día trabaja corrigiendo su cuarta novela Aurora a la vez que está escribiendo una nueva historia.
No se considera una escritora sino una ama de casa que cuenta historias para escapar de la realidad de cada día.
Ama la lectura tanto como la escritura y su mayor sueño sería tener algún día una biblioteca. Pertenece al Grupo de lectura de la Estación Linares-Baeza
Sus libros

El velo negro. Sobrevivir 1931-1953
Tras la pérdida repentina de su sustento económico a causa de una epidemia equina, una familia rural se ve obligada a tomar decisiones drásticas para sobrevivir en la España de principios de los años 30. La obra narra la historia de superación de una familia andaluza en un contexto marcado por la precariedad y la necesidad, entrelazando el relato de vida de Carmelilla con la memoria histórica de una España convulsa. A través de la amistad y la lucha diaria, los personajes se enfrentan a la dureza del destino en una crónica que explora la resistencia humana frente a la tragedia.

Las costuras del alma
En un contexto social complejo en la Galicia del siglo XVIII, una humilde familia se enfrenta a una decisión desgarradora que cambiará sus vidas para siempre. El nacimiento de Mara, una niña marcada por su madre en un acto de desesperación, la convierte en una víctima de circunstancias crueles. A medida que crece, Mara lidia con un destino incierto que aúna amor, odio, intriga y desesperación. Una narrativa conmovedora que explora las costuras del alma y revela que algunas heridas son invisibles pero profundas.
