Oriente Gal-lo
Sus libros

El duen-de los olivares
Obra acroamática, El Duen-de los Olivares es de estilo narrativo vario y conciso, poderoso para captar los ánimos, y en todo él subyace un trasfondo autobiográfico-bucólico, histórico, filosófico-espiritual, poético y mítico-hermético, el conjunto sin parangón armonizado.En cuanto al autor —que algunos identifican ya con su maestro, el gañán Eufrasio—, como siempre pasó desapercibido en el entorno social que le tocó vivir, así desea seguir, y de ahí el velo del seudónimo tras el que se complace, humilde y vigilante.«Cuando se ponía el sol de marzo por el Alcor de Miraflores, los cantacucos, olivos con más años que aceitunas ya, se morían de nostalgia. Luego llegaban los dueños y creían que se habían muerto de viejos: no sabían que los viejos se mueren de pena y de nostalgia».

La sabiduría olvidada
Seguro estoy de que cualquier persona que, callejeando, encontrase una joya a sus pies, la cogería y, sin más, seguiría adelante. Pero si, en lugar de una joya fuese un joyero, pues tanto mejor para los dos. Me refiero a este libro.
Ahora bien: considerando que no es del todo correcto que eso el autor lo diga de su propia obra, mucho le gustaría que el lector, tras comprobarlo, lo dijese él mismo.
A Dios gracias, éstas no son joyas para las narices, orejas o cualesquiera otras partes del cuerpo, (pura superficialidad), sino que hacen de lámparas para alumbrar los oscuros rincones del alma.
Un ejemplo: “Estaba yo en el centro mismo de la oscuridad, de la nada, sin apenas conciencia de mí; más que dormido, muerto, más que muerto, inexistente: un tronco varado a la orilla de la corriente. Al cabo empezó a clarear el alba, con mucho cuidado, como llamándome, como queriéndome despertar sin sobresalto; y cuando, por fin, abrí los ojos, tuve que volver a cerrarlos porque me quemaba el sol”.
