Pedro Hosono
Pedro Enríquez
Poeta, narrador y editor español, académico con la letra Z de la Academia
de Buenas Letras de Granada. De su obra se han publicado 15 títulos y
poemas suyos han sido traducidos al francés, hebreo, árabe, inglés, italiano,
portugués, turco, ruso, quechua, catalán, griego y japonés. Director y organizador
de múltiples actos culturales como Festival de ?Poesía en el Laurel?.
Codirector del Festival de Otoño de Poesía y del Libro de Granada. Director
del programa de radio emitido por Internet: La voz a ti debida. Tardes de
radio y literatura. Asesor Cultural del Centro UNESCO de Andalucía (España).
Presidente de la Filial España del Consejo Americano de Todas las Sangres
(Lima, Perú). Presidente de la Asociación Cultural ?Granada13artes?. Condecoración
con la Orden José María Arguedas en el Grado de Maestro, por el
Consejo Nacional e Internacional Todas las Sangres, en Cusco, Perú. Gran
Premio Internacional en la decimocuarta edición de la Feria Internacional
del Libro de Puerto Rico, por su importante aportación al mundo literario a
través de su obra poética. Propuesto para el Premio ?María Zambrano? a la
mejor contribución a la cultura andaluza. Escritor perteneciente a los intelectuales
miembros fundadores de la Maison de la Sagesse de Grenade.
Parte de su obra ha sido musicada por cantautores de Argentina, España y
Marruecos. Ha impartido conferencias y talleres de poesía en Universidades
y Festivales de Poesía. Como antólogo ha publicado: Desde la otra orilla.
Poetas de Rosario, y Antología poética de las dos Granadas (edición en
España y Nicaragua).
Su libro

Libélulas y granados
Azucena Con la soledad vienes, azucena... ?No..., vengo con la primavera. La tristeza te acompaña, azucena... ?No..., la blancura me rodea. De noche llegas, azucena... ?No..., de sol estoy llena. Lágrimas derramadas, azucena... ?No..., es rocío de las estrellas. Mira el mundo, azucena... ?¡Ay..., ahora siento la pena! Papagayo A veces como un canario canta con voz cándida, y otras veces como un cuchillo que reluce opacamente en la penumbra de un callejuela de Shinjuku, Tokio, nos amenaza. Como dicen ?repetir como un papagayo?, repetía siempre exactamente las palabras de eminencia gris que dirige el mundo de falsedad y resentimiento, parece que recientemente aprendió el arte de sustituir las palabras como reemplazan el papel del examen. Su gura de espaldas es espléndida y hechicera, y su rostro oculta una trampa diabólica en su sonrisa inocente. ¡Mi papagayo! No sé si llegará el día en que yo conrme con mis propios ojos cómo te extinguieras en calma, guardando tu belleza que se confundirá con lo sublime.
