Pilar Lucía López
Pilar Lucía López, nacida en Alcalá de Henares (Madrid), es licenciada en Pedagogía y ha dedicado su vida profesional a la educación pública, durante muchos años. Por eso sabe que la mirada de un/a educador/a hacia cualquier joven puede condicionar su vida y su futuro.
Como escritora, ha publicado un libro de relatos Silencio… se sueña, en la editorial S.M., y una novela, Patios interiores, en Círculo Rojo. Ha colaborado con el diario Público con quince historias de frontera en la sección con «M» de Migraciones. Otras publicaciones colectivas aparecen en libros como «Las dos orillas que nos unen», en Letras de Esparto.
Sus libros

Patios interiores
Lucas, un joven con trastorno obsesivo compulsivo, sale curado de una clínica y se encuentra un mundo de contactos prohibidos. Irá descubriendo las sombras y las luces que cohabitan en su propia familia y en la sociedad que le rodea en plena crisis. Este libro que tienes entre manos cuenta la interesante vida de gente corriente como tú o yo. Gente que tiene fragilidades y fortalezas. Que se mueve entre los miedos y los sueños, que crecerán como personas si son capaces de dejarse ayudar y apoyar a los demás. Descubrirás los «patios interiores» de una comunidad y te sorprenderán las historias que existen en cada puerta, en cada ventana que se irán abriendo al paso de las hojas. Conocerás a Rafael, el abuelo, un viejo luchador que guarda sus secretos. La de los jóvenes que buscan un lugar en el mundo y un buen amor que les ayude a seguir caminando. Esta novela habla de un mundo incierto y un tiempo de cuidados. Cuando todo se derrumba alrededor, solo queda en pie la humanidad de nuestros actos y el apoyo mutuo.

La silla vacía
Son los años ochenta en el sur de Madrid. El soplo fresco de una democracia incipiente inundaba todos los rincones. Un aire limpio renovaba la esperanza de la gente para construir algo nuevo entre todos. Las dificultades y problemas se convertían en esperanzas de cambio.
Esta es una novela homenaje a todas las maestras y maestros que hicieron de la escuela el corazón del barrio. Un agradecimiento a los vecinos y familias que se implicaron en esa construcción colectiva. Por eso, cada cual sabía que era importante su tarea y se sentía parte de un proyecto.
Nada fue igual en la escuela, ni en el barrio desde que un alumno, Benjamín, desapareció de un día para otro sin dejar rastro, como si su cuerpo se hubiera evaporado. La silla vacía que dejó en la clase tenía una presencia contundente.
Su ausencia será el hilo conductor de este relato.
