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Silvia Consuelo Sarmiento Vargas

Silvia Consuelo Sarmiento Vargas nació el 29 de enero de 1986 en Celendín, Cajamarca, Perú. Desde pequeña demostró una actitud responsable y un fuerte interés por el aprendizaje, cualidades que han guiado su desarrollo personal y profesional. Inició su formación docente en el Instituto Superior Pedagógico “Arístides Merino Merino” de Celendín, donde consolidó su vocación educativa. Posteriormente, obtuvo el título de Licenciada en Educación en la Universidad Nacional de Cajamarca, fortaleciendo sus fundamentos pedagógicos. Comprometida con la mejora continua, cursó una Maestría en Educación en la Universidad César Vallejo de Trujillo, lo que le permitió profundizar en aspectos del desarrollo emocional y cognitivo de sus estudiantes. Además, concluyó una segunda especialidad en la Universidad Nacional de Tumbes, ampliando sus competencias profesionales. Actualmente, se desempeña como docente nombrada de Educación Primaria en Celendín, siendo reconocida por su responsabilidad, constancia y vocación de servicio. Su práctica docente se caracteriza por promover una enseñanza inclusiva, participativa y centrada en el desarrollo integral del estudiante. Silvia Sarmiento es valorada en su comunidad educativa como una profesional comprometida, ética y perseverante, cuya labor deja huella en cada espacio donde ejerce su misión pedagógica.

Su libro

Dulcinario

Dulcinario

POESÍA124 pág.ISBN 9791387763367

Dulcinario es un canto apasionado al amor y un grito vehemente a la realidad. En sus versos palpita la adoración profunda al ser amado, la entrega absoluta que roza lo sagrado y el deseo que se convierte en eternidad. Pero también arde la inconformidad, la voz que se alza contra las sombras de la injusticia y la reflexión sobre la esencia efímera de la vida. Con un lenguaje embriagador y romántico, cada poema es un susurro y un relámpago, una caricia y una llama que consume. En sus páginas, el amor se vuelve verbo, la ausencia, un abismo infinito, y la existencia, un misterio que solo la poesía se atreve a desvelar. Dulcinario no es solo un libro: es un latido escrito, un espejo del alma que invita a amar, a cuestionar y a sentir hasta la última fibra del ser.