Esta obra propone una reevaluación del propósito de la educación superior contemporánea, cuestionando el modelo pragmático y mercantilista predominante en las universidades actuales. A través de un enfoque basado en la ética de la virtud neoaristotélica, los autores argumentan que la labor docente no debe limitarse a la transmisión de competencias técnicas, sino que debe integrar la formación del carácter y la sabiduría práctica (phronesis). El libro ofrece un marco reflexivo y práctico para que educadores e instituciones fomenten el florecimiento humano, ayudando a los estudiantes a encontrar un sentido profundo a su vocación profesional y a su contribución al bien común.
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