Andrew W. Thompson
Sus libros

Cataluña: Hora Zulú
La agente especial Helen Smith y su ayudante, el también agente Jack Smith, son enviados a Cataluña para proteger los intereses americanos ante el proceso de autodeterminación vía referéndum. Un proceso que se define a sí mismo pacifista, democrático y defensor de los derechos humanos. Sin embargo, la radicalización del independentismo intentando convencer a la opinión pública internacional del totalitarismo del Estado español y ante la dura respuesta de este con las cargas policiales del 1 de octubre de 2017, Helen y Jack desplegarán un plan de mediación ajustado a sus intereses. Su objetivo no será otro que asegurar la hegemonía de los Estados Unidos a partir de las aspiraciones económicas tanto del unionismo catalán como del catalanismo moderado en detrimento del independentismo radical o revolucionario. Y sin dejar de vigilar los movimientos del servicio secreto ruso merodeando en lo que para ellos es su intocable Mediterráneo Occidental.

El último caso del inspector Matías Rubio
El inspector jefe del Cuerpo de la Policía Nacional Matías Rubio González, destinado en la Comisaría de Distrito Madrid Usera y adscrito al popular barrio de Orcasitas, es trasladado provisionalmente y por necesidad del servicio a la Comisaría de Distrito Madrid Retiro. Objetivo: cerrar un caso que se mantiene abierto por la implacable presión de doña Leonor Ruiz de Monteagudo, condesa de Piedra Campo. Está totalmente convencida de que su marido, don Martín Blázquez Casado y pese a que murió a causa de un choque anafiláctico tal y como lo reflejó en su día la autopsia, fue asesinado con premeditación y alevosía. Matías Rubio González, cumpliendo la orden recibida, saldrá una brumosa mañana de noviembre de la Comisaría de Usera dirección a la de Retiro. Y desde esta última conocerá el señorial domicilio de la viuda del finado, situado en la plaza de las Cortes, el Gran Café Gijón, la librería Miguel Miranda, el Ateneo de Madrid y la Real Academia de la Lengua Española. Precisamente, será en esta última institución donde dará caza al asesino. No se había equivocado el sexto sentido de doña Leonor. Contra todo pronóstico, a su marido lo habían asesinado. Gracias a este caso nuestro protagonista conocerá un Madrid totalmente desconocido para él. Un Madrid de catedráticos, académicos e intelectuales de tertulia. Todos ellos con obras de prestigio que les han permitido labrarse apellidos ilustres. Se sentirá satisfecho de descubrir ese Madrid pese a que el barrio de Orcasitas también le ofrece todo un elenco de nombres y apellidos de alcurnia. Alejandro Zambrano, Anderson Flores o Marco Antonio Vargas. Lástima que a todos ellos siempre los tenga que llamar por sus apodos: El Loco, el Gato o el Urraca. Solo con este último ya justifica su nómina mensual. Imposible de calcular las veces que entra y sale de la trena, del trullo o como se le quiera llamar. Cada caso acaba de una manera distinta. Este acabará en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, sin embargo, la vida seguirá. Y mucho más cuando no le tarde en llegar a Matías Rubio González su ascenso a comisario por promoción interna. Claro que, con el ascenso, intuye que se le acabará lo que más le gusta de su profesión. Callejear de día y de noche logrando una perfecta amalgama con sus delincuentes habituales.

Los crímenes de la Nacional 631
Esta novela ofrece tres dimensiones. Los casos propiamente dichos; la vida privada y la forma de ser de Matías Rubio, el comisario protagonista; y, por su condición de monárquico, que le preocupa y mucho la suerte que en un futuro no muy lejano pueda correr la monarquía española.
Respecto a sus casos, se enfrenta con firmeza a la complejidad y dureza del crimen organizado y no se queda corto en su lucha tanto contra la violencia machista que sufren las mujeres como contra la homofobia. En cuanto a su vida privada, siempre junto a su esposa, Matías es un tipo francamente original. Y, como monárquico, dice conocer una estrategia que, respetando la Constitución, el Parlamento y la soberanía tanto nacional como popular, garantizará la consolidación definitiva de la Corona. Claro que nuestro comisario, y en más de una ocasión, no dejará de sorprendernos e incluso de desconcertarnos, todo hay que decirlo.
